Trabazos de Cabrera es un bello y sencillo pueblo cuyo casco histórico se va desmoronando. Dentro de su pobreza y sencillez tuvo un pasado con cierta gloria. Salvo que algún organismo o institución oficial intervengan, su hermosa calle y sus típicas construcciones, último reducto de una manera práctica y sencilla de construir, se perderán para siempre
viernes, 13 de julio de 2012
Trabazos de Cabrera
sábado, 16 de junio de 2012
El carro de Nochebuena...
sábado, 19 de mayo de 2012
El apellido Carrera protagonista de otra historia de Trabazos
http://www.lacapitalmdp.com/contenidos/fotosfamilia/fotos/6641 : Manuel Carrera Penabad vendiendo helados en las playas de Mar del Plata.
Jerónimo Carrera Cañal
miércoles, 2 de mayo de 2012
Estaciónes Cambiadas
Se puede ver el arco iris y la helada de esa noche nos quedamos sin fruta para este año.
Un fuerte saludo para todos los trabazudos.
Elías Valle
jueves, 19 de abril de 2012
Usos y costumbres...
Usos y costumbres
Cuando había y hay problemas, las soluciones se buscaban y buscan entre los posibles del momento. Hace más años, los remedios naturales representaban la posible solución a muchas de estas situaciones y dolencias.
Entre la variedad de plantas utilizadas para usos terapéuticos estaba la ortiga, siendo usada de diversas formas. Por ejemplo como infusión contra el estreñimiento, como diurético y también reconstituyente; pero quizá fuera para uso externo lo más habitual, con sus propiedades cicatrizantes, antiinflamatorias y calmantes; también después de pasar frio aplicando el brebaje para calmar los sabañones. Llama la atención otro uso externo, por los golpes que alguno se daba con ellas en las extremidades como terapia contra el reuma y otras dolencias. Aunque quizá no todo fueran propiedades benéficas, pues parece que en alguna ocasión, después de recoger una madre ortigas para cocer a los cerdos como alimento (era otro de sus usos) y estando amamantando a su bebé, se le cortó la leche.
Otro producto natural usado como método terapéutico era la "llana" o lana de las ovejas, con sus propiedades térmicas y por lo visto también antitérmicas. Las prendas de vestir hechas con ella (jerséis, calcetines, etc.) aparte de quitar el frío en los rigurosos inviernos, eran utilizados como terapia contra la fiebre y dolores musculares. Comenzaban dando friegas (más o menos intensas) con ellos por alguna parte del cuerpo, no debiendo poner demasiado ímpetu en ello para no llegar a provocar "dixobas" o heridas, aplicando a continuación algún líquido que hubiera a mano, como por ejemplo el aguardiente, el vinagre o la "lucerina" (petróleo usado para los candiles de alumbrado). Supongo que algo de esa efectividad también se conseguía por el efecto refrescante, pues el calor producido o aumentado con las friegas pudiera ser mitigado con el líquido usado.
Un saludo.
Emiliano
domingo, 25 de marzo de 2012
Los tiempos y las gentes...
Perlas del pasado...
Otros tiempos, otras costumbres, otras gentes. Cuando las mentes (aún con su menoscabo) retroceden en el tiempo y recuerdan bellos fragmentos del pasado, hay momentos que uno se emociona un poquito... Gracias mamá.
Nos podemos imaginar aquellos seranos, tan propicios para mantener y fomentar la vida social durante los fríos inviernos, donde también había lugar para la diversión, cuando al son de una simple pandereta cantaban y recitaban sus penas y alegrías en coplillas como estas:
"Esta pandereta que toco
yía de pelleya d 'ouveya,
ayer berraba nu monte
y güei toca que rabieya".
O esta otra:
"Cuando you m'eché novio
ye lo dixe a la mi güela;
estaba cumiendo caldo,
tiroume cuna cazuela"
*****
Un saludo.
Emiliano
miércoles, 7 de marzo de 2012
Trabazos

Ver el enlace:
http://www.youtube.com/watch?v=U3Euf4rtQUs&feature=related
Trabazos aún mantiene, aunque cada vez menos, algunas muestras de la arquitectura tradicional de la Cabrera. Esas casas de piedra con los tejados de pizarra, (llouxaos). Esos balcones y solanas, aprovechando el espacio y buscando casi siempre el sol. Esas esquinas redondeadas que contienen los viejos fornos en los que cocer el pan. Y esas chimeneas de la misma pizarra que el tejado.
Todo ello lo podemos admirar en el vídeo al que se accede desde el enlace. Una bella composición con los dibujos a lápiz y grafito de Pilar Ortega y los óleos de Severino Carbajo. La primera casa es la de mi abuelo Jerónimo: "La Casa del Forno", hoy ya mutilada, a la que le falta el bello balcón y un tejado arruinado.
Esta colección ha sido expuesta en distintos foros, desde el Museo Etnográfico de Zamora a distintas salas y lugares de la geografía, sobre todo de Castilla y León.
A la emoción de admirar unos dibujos y pinturas que representan nuestro pasado, se une la tristeza de constatar que poco a poco este patrimonio va desapareciendo ante la desidia y abandono de las instituciones que deberían interesarse por el mismo.
Yo he podido contar dos casas, dos chimeneas y varias pinturas de las maderas en filigrana que adornaban la sencillez y simplicidad de los balcones de nuestro Trabazos.
Jerónimo Carrera
sábado, 11 de febrero de 2012
Carrera Carrera dos familias de Trabazos
Esta es la fotografía del matrimonio formado por Paula Carrera Carrera y Aurelio Carrera Penabaz el día de su boda.
En esta fotografía aparecen tres trabazudos, hermanos entre ellos, guapos y llenos de vida: sentada Pilar Carrera Penabaz, a su derecha (mirando hacia nosotros) Aurelio y a su izquierda José.Aurelio Carrera Penabaz, que se casa con Paula Carrera Carrera en Argentina.
Pilar Carrera Penabaz, que se casa con Benigno Cañal Callejo en Trabazos.
José Carrera Penabaz no llegó a casarse.
Manuel Carrera Penabaz se queda en M. de Plata.
Emilio Carrera Penabaz, que se queda con su hermano Manuel en M. de Plata.
Josefita Carrera Penabaz que fallece en Trabazos a los 15 años de edad.
La casa en la que vivían en Trabazos era la vieja casa de Benigno y Amparo, según se entra en la “carruna” que da al“riguiero”, en lo que conocemos como la “Peña”. Es la casa vieja, al lado de la nueva, en la que vivieron Amparo y Antonia. Sus balcones de madera dan al “rigueiro” y aún se pueden ver, frente a la casa de José y Concepción.
La otra familia:
Gregorio Carrera se casa con Marta Carrera y llegan a tener seis hijos:
Paula Carrera Carrera, que emigra a Argentina y se casa con Aurelio Carrera Penabaz.
Balbina Carrera Carrera, que se casó con Gerardo Moro, (otra familia bien conocida del blog).
Constantina Carrera Carrera, (no recuerdo el nombre del marido) pero sí de los hijos.
Francisca Carrera Carrera, que se casó con Joaquín Cañal Callejo, (hermano de Benigno), madre de mi madrina Obdulia, mi tía Inés, de Herminia y de Pura.
Genaro Carrera Carrera que se casó con Eduviges. Genaro era el padre, entre otras hijas e hijos, de mi tía Sara.
Celestino Carrera Carrera, que se casó en Encinedo con Rosa y crió una numerosa y bella familia.
La casa en la que vivían y criaron a su familia estaba en el corral que llamábamos del “tíu Boutista”. Era una casa según se entraba a la derecha. En ella llegaron a vivir algunos años mi padrino Ezequiel y mi tía Sara. Allí acudía yo cada 1 de enero a buscar los aguinaldos. Tengo unos recuerdos entrañables de todo ello. ¡Gracias, tía Sara, siempre me encontré con vuestro cariño y con muchas cosas maravillosas que hacían brillar los ojos de un niño!
Para terminar, quiero dejar constancia de mi agradecimientos a aquellas personas maravillosas, cálidas y anónimas, que me han trasladado la información y las imágenes. ¡ Gracias, muchas gracias de corazón!. El recuerdo de esos trabazudos y trabazudas, dispersados por la geografía lejana de Argentina, quedará así ensamblado en el Trabazos de sus ancestros. Dos familias, que podríamos llamar de los Carrera Carrera, quedan así engarzadas en la pequeña-gran historia de nuestro pueblo. Sin olvidar esa memoria para retener las palabras de Trabazos: “falar”, “facer”, “filar”, “beillar”, “repolizo”, “culleitizo”, “llacazán”. Palabras que son una verdadera reliquia en los dilatados espacios de esa Argentina extensa y eterna.
Nota: Hoy podemos decir que esta bella historia ha sido posible gracias a la colaboración, información y documentación enviados por la hija de Paula y Aurelio: Marta Carrera Carrera, que reside en Bahía Blanca. Su amor por la familia, su gran memoria para recordar la "fala cabreiresa o trabazuda" y su gran corazón la hacen merecedora de ser nombrada "Hija Adoptiva de Trabazos". ¡Gracias Marta!. (19/05/2012).
Un fuerte abrazo.
Jerónimo Carrera Cañal
lunes, 30 de enero de 2012
Leyendas...
Entre las muchas y bellas leyendas habidas en nuestra tierra, está una que recoge nuestro amigo Manuel Garrido en su libro: "La brisa del jardín". Cuenta como el conde de Lemos y Señor de Cabrera, dejó su mejor caballo por sus valles y montes (de Cabrera), con la advertencia de que el primero que le diera malas noticias sobre él terminaría muerto. Todos acataron la decisión, permitiéndole incluso que destrozara los cultivos en sus largas galopadas. Pero un día apareció muerto el animal, creando gran desconcierto entre las gentes y la dificultad de decidir quién se lo diría al conde; finalmente se lo encargaron a un vecino determinado, no pudiendo éste negarse a ello por ser una decisión tomada en concejo. Se personó ante el conde, preguntándole éste por cosas varias del pueblo y al final por su caballo, a lo que el buen hombre contestó: "Su caballo está muy gordo y muy bizarro: le entran las moscas por la boca y le salen por debajo del rabo". Y el conde exclamó: "¡ Entonces, está muerto"!. A lo que el hombre se apresuró a contestar: "¡Pero yo no lo dije!". Así lo reconoció el conde, llegando a premiar la astucia de aquel cabreirés con una moneda de oro.
Otras leyendas están relacionadas con tesoros ocultos, enterrados; éstas circulaban entre la gente del pueblo dejando siempre cierta incertidumbre y un por si acaso, tal vez alimentado por la pura necesidad, algo que siempre ayudó a despertar la imaginación.
Algunos de los hombres más imaginativos y decididos del pueblo, incluso pusieron su empeño a base de pico y pala, dedicando algún que otro esfuerzo en su búsqueda. Como en aquella que dice así: “a la puerta de la mayada (majada) del Abraneu, hay enterrada una cruz de oro envuelta en una piel de toro”. En su búsqueda, era importante dónde incidía un rayo de sol a una hora determinada y en un día concreto (pudiera ser el solsticio de verano o el día de San Juan) pero luego faltaban los planos, que no se sabía bien donde se encontrarían; tal vez estuvieran en el archivo de Simancas, quizá los moros se los llevaran a Marruecos…¡quién sabe!. Todo esto daba lugar a anécdotas curiosas y también, cómo no, picarescas.
Un saludo para todos.
jueves, 19 de enero de 2012
Cabrera 2012....
A los que nos gusta ver,oír y hablar de Trabazos y por tanto de Cabrera, puede ser este un año prolífico en trabajos, publicaciones y documentales. Aprovechando que se celebra el centenario de don Ramón Carnicer, así como los 50 años de su viaje por Cabrera, de donde nació su libro "Donde las Hurdes se llaman Cabrera", parece que son varias las actividades que se realizarán a lo largo del año. Entre ellas está este trabajo o documental, que seguro también estará bien, aquí queda el enlace para ver un pequeño anticipo del mismo:
http://www.bierzotv.com/html/2011/12/2011122104_teaser-la-cabrera-de-ramon-carnicer.html
Un saludo para todos.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Un año menos, una vida menos

jueves, 22 de diciembre de 2011
Cantos de "arrollar"
Felices Fiestas !

La savia nueva de los viejos gaiteros y tamboriteros leoneses se llama Francisco y es de Villarejo de Órbigo: hoy en Don Gutierre,(León), presenta su nuevo disco, dedicado íntegramente a los ‘cantos de arrollar’.
Muchos de los instrumentos que toca Fran los hace él mismo.
J.E.Ggancedo León 22/12/2011
El músico, artesano y folclorista Fran Allegre presenta hoy en el palacio de Don Gutierre, a las 20.00, un disco basado en los más guapos ‘cantos de arrollar’, como se llama en León a las nanas. Nel Briezu, grabado y autoeditado por él mismo, puede conseguirse en los conciertos que ofrece este artista o bien a través de su blog personal.
—¿Cómo surgió la idea de grabar un disco con nanas tradicionales leonesas?
—La idea original fue de Enric Miró, director de difusión del Museo Etnológico de Barcelona y todo un enamorado de la cultura leonesa. Está casado con una amiga mía y tiene una hija recién nacida, y por eso me lo propuso. Yo a las nanas las llamo ‘cantos de arrollar’, que es acunar en el leonés de mi pueblo. Todavía decimos «la cuna que te arrolló» cuando haces algo mal o das un susto, o de alguna manera sorprendes a alguien. El título es Nel Briezu, lo de ‘briezo’, ‘bierciu’, ‘bierzu’, según la comarca, es el nombre que en asturleonés recibe la cuna en castellano, y que normalmente se hacía a partir de un yugo.
—¿Es sólo una colección de canciones para niños?
—Para mí es más que un lugar de sueño de rapacines, por eso pongo el título en mayúsculas, porque tiene otros significados de lugar donde ‘acocharse’ tambén uno mismo, es un espacio no físico, un lugar de descanso, de infancia, donde está tu raíz, donde se sueña, donde se espera a crecer para después querer volver a meterse en él.
—¿De dónde están sacados los temas? ¿De qué pueblos, libros, textos, proceden?
—Pues la mayoría son de gente mayor que fui grabando por distintas comarcas; también hay varias del Cancionero Leonés, y tres cedidas por Xosé Antón Ambás, el músico, investigador, y presentador asturiano. Son nueve temas que contienen 16 cantares, todos en asturleonés —algunos recogidos tal cual, y otros adaptados—, menos uno en gallego de Ancares. Los hay de Tabuyo del Monte, de Riofrío, de Pereda, de La Ercina, de Bouzas.... lugares que abarcan la mayoría de la provincia, aunque también hay uno de Asturias, y otro de Zamora, que quise incluir por conexión cultural y lingüística. Doy las gracias a toda la gente que me enseñó y me enseña, y pido que a la gente que, ya que las instituciones piensan que está todo hecho, se anime a grabar a sus mayores, sólo hace falta interés, criterio y respeto.
—¿Qué tipo de instrumentos empleaste para elaborarlo?
—Los instumentos que suenan en el álbum y que están fabricados por mí son: arpa, rabeles tradicionales leoneses de diferentes estilos y afinaciones, zanfoña de diseño propio, zuzaina o chifla de pastor en dos afinaciones, chiflas de varias afinaciones, tamborín, pitos, pandereta, pandero cuadrado y gaitas del país en dos afinaciones. Pero también se escuchan violín, guitarra, mandolina, laúd, acordeón diatónico, cencerros... Todos tocados por mí y luego arreglados y ecualizados en casa.
—¿Por qué te atraen tanto este tipo de canciones?
—Me gustan porque ese canto de madre a hijo normalmente invita a la tranquilidad, aunque no sea así en otros temas del disco, ya que pretendí hacerlo variado y rico. ¡Habrá cantares que harán dormir a los niños y otros que no!
—¿Qué rasgos peculiares poseen estas canciones?
—Bueno, hay temas similares en todas las comarcas, como el ron-ron, la madre que avisa al amante, el padre que marcha a algún sitio... algunos son de temática religiosa, también hay romances, cantares que adaptan sones de el baile.... La verdad es que me cuesta elegir porque todas tienen algo que las diferencia, algún matiz en cuanto a música, afinación, ritmo, instrumentación...
—¿Es el primer disco de nanas leonesas? ¿Por qué crees que no ha habido otros?
—Exclusivo de nanas puede ser que sea el primero de la historia, si no hubo otros será porque las circunstancias no se dieron, o porque no vino antes un catalán a decir cómo aprovechar y dar valor a las cosas guapas que tenemos aquí. En realidad yo tomé su idea como una oportunidad de hacer, después de mi maqueta Nel caminu, que reeditaré, una música con un aire personal que toque nuestros pies y corazones, que haga sentir algo a todo habitante de este planeta. ¡Pero sobre todo quiero gracias a las mujeres por los temas de este disco!
domingo, 11 de diciembre de 2011
Pequeñas historias...

Sabemos de las limitaciones que había en el pueblo, sobre todo si lo miramos con perspectiva, pues en su momento no limitaban tanto como nos pueda parecer ahora. Pero quizá por todo ello, el ingenio se despertaba para afrontar las dificultades surgidas en el día a día.
Hablando con mi madre sobre estos temas, me contaba cómo nos solían bañar las madres cuando éramos niños; calentando agua en un "caldeiro" o cubo grande, en invierno al fuego de la cocina "baxa" (en el suelo) y en verano a la solana, metiéndonos luego dentro; usando aquél jabón que ellas mismas hacían y que seguro dejaba la piel bien hidratada, pues entre otros ingredientes también llevaba sebo. Como esto no se podía hacer todos los días (la norma parece que era los domingos que se podía) la higiene sería la que podía ser; si bien parece que no andábamos "engodriaos" o muy sucios, alguna vez sí que estábamos algo "enllabardinaos" o embadurnados. Yo recuerdo el comentario de que "no andábamos sucios, aunque sí remendaos" . En alguna otra ocasión y tal vez viendo los resultados, alguna mano bondadosa osaba también bañarnos y asearnos alguna vez, a lo que respondíamos (seguro que entre unas buenas risas de los mayores) con quejas por quitarnos nuestro "natural moreno".
Por otro lado, también estaba la socorrida y seguro eficaz medicina natural, usando plantas como el ajo o "ayo" con sus múltiples propiedades bien conocidas: como depurativo, antiséptico, sedante, descongestionante, para la fatiga, anemia, entre otras. Cuando los niños tenían lombrices, también les aplicaban el ajo en el ano como método terapéutico, claro que con esas propiedades y sus componentes azufrados, cabe suponer que algún efecto beneficioso aportaría, aunque la efectividad también podría ser conseguida al ser ingeridos. Según cuenta la historia, como luego "tenían más sustancia", eran utilizados como condimento en la cocina.
Un saludo para todos.
Emiliano
viernes, 11 de noviembre de 2011
Refranes, dichos...

sábado, 29 de octubre de 2011
El Picu LLugar
A mi siempre me gustó mucho más el Picu LLugar, aunque nací y me crié en el Fondo LLugar. El Picu LLugar es un barrio en cuesta, con un gran atractivo y que hoy, por desgracia, es una verdadera ruina. En mi ultimo viaje de hace quince días pude ver y constatar que un par de casas se habían caído y otras se estaban desmoronando. Una verdadera lastima.
Dispongo de una fotografía que recoge aún ese rigueiro sin pavimentar. Tiene el atractivo de la calle como siempre fue. Y en ella se ven las casas en pie, casas que a día de hoy se han ido cayendo.
Me planteé borrar con el photoshop la figura de Adelaida, guapa moza, que aparece en la fotografía, pero no hubiera sido justo. Ella forma parte de la misma.
Hacía tiempo que no escribía en el Blog y me he encontrado a gusto haciéndolo. ¡ Gracias, Emiliano, por mantener el rescoldo vivo con tus siempre acertados posts y esas fotos tan sugerentes !.
Un abrazo. Jerónimo
domingo, 2 de octubre de 2011
Crónica de un viaje a Trabazos de Cabrera

Él lo ha llamado así: "Crónica de un viaje a Trabazos de Cabrera", es un relato sobre un ayer más real y menos imaginario; me lo ha enviado Manolo (Manuel Cuadrado) un amigo que, junto a su familia, nos visitó un buen día este verano.
Para mí es algo personal, un relato cargado de emoción y cariño, pero que seguro refleja los sentimientos y recuerdos de muchos de nosotros, niños de ayer; es por ello (con su permiso) que lo quiero compartir con vosotros en este humilde rincón, sitio que a él también le gusta. Helo aquí:
CRONICA DE UN VIAJE A TRABAZOS DE CABRERA
El día amanecía con un radiante cielo azul, aunque el rocío de la mañana delataba el final del verano.
Era una jornada idónea para visitar, por primera vez, un pueblecito de la desconocida Cabrera. Para quien esto escribe, nacido y criado en las faldas de El Teleno, aquella comarca que se escondía “detrás de la sierra”, siempre fue próxima y lejana a la vez, como una frontera atávica que nos separaba de gentes sufridas y tierras hostiles.
A media mañana llegamos a Trabazos. Nos esperaba, no sin cierta impaciencia, nuestro anfitrión y su familia.
Este lugar escondido entre nogales, robles, castaños, moreras y salgueras, tuvo que ser antaño un núcleo con muchos vecinos. Hoy las gentes faltan y muchas de sus casas no han resistido el paso del tiempo, otras tienen una arquitectura peculiar de difícil catalogación y las menos, manifiestan la naturaleza urbana de lo que en esencia tuvo que ser este pueblecito.
Mi agradecido amigo, iniciaba una larga exposición sobre lo que íbamos viendo en nuestro paseo. Yo, que le escuchaba atentamente, valoraba la vehemencia con la que respondía a mis preguntas e inquietudes. Sin duda, su niñez tuvo que ser muy feliz aquí.
Me figuraba a mi acompañante en su cama, cuando, poco antes de levantarse para ir a la escuela, oía la “campanina” de la iglesia que, según su son, llamaba a los vecinos a concejo, a funeral o a fiesta.
Supongo que muchas mañanas escuchaba el ruido de cascos; cuando por delante de su ventana y subiendo la calle “el regueiro” arriba, caminaban lentamente unas vacas nervudas, pequeñas, fuertes y curtidas en mil labores del campo, hasta que el sonido de sus esquilas y trancas se perdía en las últimas casas del “Pico del Lugar”.
Me imagino un niño en sus correrías y juegos por caleyas y regueros, praderas y laderas, huertos y carrunas; de estreno de ropas principales el Día del Patrón; de largos, blancos y gélidos inviernos con calcetines de lana y chanclos mojados; de días de escuela de “pizarrín” y enciclopedia Álvarez; de fiestas familiares y matanzas del cerdo con animosos comensales; de juegos a la pelota en unos lugares de geografía imposible…
Pienso en largas pláticas con el abuelo sobre “cosas de la vida”, ambos sentados en ese rincón abrigado de “La Carruna”, donde en invierno sale y se pone el sol. Imagino veladas y seranos con historias increíbles a la luz del candil o de una tenue bombilla en una cocina de “llume” y veranos de trajín incesante y de ir y venir de carros chillones, ya colmados de “yerba”, ya cargados de “pan” con destino a las eras, conquistadas por un mar de medas.
Ensimismado en nuestro paseo, por un momento observo que la emoción embarga a mi amigo. Sus ojos claros y levemente húmedos, denotan el amor, ternura y devoción que siente por su madre. Madres y esposas abnegadas, trabajadoras incansables con una prematura pérdida de juventud y vertiginosa madurez.
Al finalizar la jornada, cuando nos alejábamos del pueblo y ensimismado en mis pensamientos, pienso que la infancia y temprana juventud de mi amigo cabreirés y las de quien esto escribe, tienen sorprendentes parecidos.
Gracias familia Carrera Pérez. Gracias Emiliano.









