viernes, 13 de julio de 2012

Trabazos de Cabrera



ERA VERDAD; EXISTÍA.

Trabazos. El nombre de un lugar inevitablemente exótico para mi razonamiento de niño; el nombre de un lugar del otro lado del mar, me explicaban los adultos, de donde vinieron tus abuelos. Junto a éste, otras expresiones igualmente extrañas “ayuntamiento Encinedo”, “La Bañeza”, “Ponferrada”, “Provincia de León”... a propósito, “cachorritos de León”, nos decía mi padre, a mi hermano Fabián y a mí, y nosotros sólo atinábamos a imaginarnos al felino rey de la selva.
Y, junto a los topónimos, los apellidos. Carrera, naturalmente, pero también otros como Cañal o Penabad. Y nombres, y más preguntas. Nos extrañaba que mi madre, Pilar, no conociera a sus abuelos y a varios de sus tíos y primos, y sin embargo bien que los tenía presentes; Gregorio, María Dolores, Tomás, Cesárea, Jesús, Avelina, Pilar, Luzdivina, Piedad, Angustias, Salvador, Belarmina… Y, para agregar misterio, esos extraños sobres provenientes de Neuenrade, Alemania, dirigidos a mi abuelo Manuel. ¿Pero cómo, entonces España o Alemania?
Pasaron algunos años y muchos de los enigmas continuaban. Trabazos debía ser un lugar muy pequeño como para no estar en ningún atlas de los que estaban a nuestro alcance. De los nombres citados, sólo era ubicable León, como para darnos una idea relativamente aproximada de su ubicación; y, en una ocasión casual, se apareció ante mí, hojeando una enciclopedia, una fotografía de Ponferrada. Y también alguna confusión con el Trabazos zamorano. De modo que entonces esos nombres no eran fabulosos…
Pasaron los años y los mayores se fueron yendo. Mágicamente, tecnología mediante, Trabazos reapareció en nuestro universo. Primero, cuando hace algún tiempo el google earth nos permitió ubicarlo exactamente, allí, en una región leonesa llamada La Cabrera, relativamente cercana a la frontera con Portugal. Allí estaba, y también, muy cerca, el resto de los nombres que nuestra memoria no había olvidado.
Y de pronto, el blog de Trabazos. Para acompañar con fotografías, costumbres, relatos, anécdotas, que nos ha permitido reconstruir una parte importante de la primera vida europea de nuestros ancestros –que de alguna manera es reconstruir la de nosotros mismos-, y compartirla junto a nuestra madre. Y cómo no agradecer a Jerónimo, quien tuvo la brillante idea de crearlo, y a todos los que de una forma u otra lo han jerarquizado con sus aportes.
Y así, aquel mítico lugar se nos hizo tangible. Y comenzamos a conocerlo; sus primeras menciones en el siglo XII; su llamativa arquitectura tradicional, con sus casas de dos plantas -la de abajo para los animales y la de arriba para las personas-, y sus particulares balcones; sus dos sectores, el picu llugar y el fondo llugar, separados por la canal; su fiesta patronal, la de Santiago Apóstol, siendo el pueblo en el pasado una posta de un ramal del camino de Santiago; su antiguo molino comunal; los dichos o refranes en el dialecto cabreirés o asturleonés que inevitablemente rememora a nuestros abuelos (“come y ponte gordo –decía divertida la abuela Aurelia- cuando te llamen, hazte el sordo”); la gaita, tan nombrada, los apellidos característicos del pueblo; y la noticia de tantas otras familias argentinas con las que compartimos los mismos orígenes trabazudos.
Y el blog nos permitió además conocer de nuestra familia (lejana, pero familia al fin, como Trini o Salva); y también reencontrarnos entre los que no estábamos tan lejos. Y además, saber de su devenir histórico como parte de la emigración argentina, cubana, alemana y otras, que lentamente fueron mermando la cantidad de habitantes de la Cabrera, en una clara muestra de la complejidad de la aventura humana.
Nuevamente gracias por este espacio.
Cordiales saludos para todos.

Pablo Valaco, (hijo de Emilia del Pilar Carrera y nieto de Aurelia Carrera y Manuel Carrera)

 
En la fotografía, mi tío abuelo Emilio Carrera Penabad, su hermano Manuel (mi abuelo), y su esposa, mi abuela Aurelia Carrera de Carrera. En casa de mi tía Esther, en Mar del Plata, el día de mi tercer cumpleaños, en 1968. Otros de los hermanos están en la fotografía enviada por Marta Carrera en un post anterior.
Como ya conocen, a partir de los datos que aportaron Trini y mi primo Marcelo, Manuel llegó a Buenos Aires, procedente de Vigo. Según consta en la página web del CEMLA, Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos, lo hizo el 5 de diciembre de 1923 (27 años, soltero, agricultor) en el vapor Crefeld, junto a otros Carrera del pueblo cuyo parentesco, por lo menos yo, desconozco: Bernardino (40 años, casado, agricultor), Cerafín (41 años, casado, agricultor), María (40 años, casada, “agricultor”) y Sara (26 años, casada, “agricultor”).
Emilio parece que lo hizo, según la misma fuente, el 25 de octubre de 1928, por algún motivo desde Cádiz (29 años, soltero, labrador), en el Reina Victoria Eugenia. Y Aurelia, el 1º de noviembre de 1930, en el Lipari, y desde Vigo.



Correspondencia entre Trabazudos fechada el 26 de julio de 1963. Del sobrino Salvador en Alemania al tío Manuel en Argentina.


 

sábado, 16 de junio de 2012

El carro de Nochebuena...





Cuando el tiempo pasado fue diferente, cuando en el lento transcurrir de los inviernos la gente buscaba alicientes, actividades que ayudaran y fomentaran la vida social (que no era poca) en el pueblo. Los jóvenes también mantenían las tradiciones en sus diversas formas, ocupando parte de ese tiempo en su diversión. Era el caso del "carro de Nochebuena".
En Nochebuena, y en la noche, se juntaban los mozos y llevaban empujando un carro hasta La Mata (era donde se majaba o "mayaba"), le ataban unos "fachizos" o haces de paja en los "estadoyos" (palos verticales colocados en los laterales del carro o "piértigas" que sirven para sujetar la carga) y luego les prendían fuego, echando a correr con él por el pueblo. Seguro que alguna vez les costaría controlarlo, teniendo en cuenta la pendiente de algunas calles y los obstáculos (piedras, palos, etc.) que las mozas les colocaban a escondidas, teniendo que superar esas situaciones sin que el carro se llegara a parar.
Mientras corrían, también cantaban y recitaban coplillas y expresiones varias, habiéndolas de todo tipo, como aquella donde un mozo que podía tener algún interés con una moza, le regala lo siguiente:

"Las fiyas del alcalde                                      -Las hijas del alcalde
  biscu eiquí, biscu acullá.                                  poco aquí, poco allá.
Las fiyas del alcalde                                       Las hijas del alcalde
quien las llevará".                                            quien las llevará.

A esto respondían las aludidas lanzándoles piedras y otras lindezas verbales, pero lo realmente importante era la diversión del grupo, en una época que el pueblo estaba lleno de gente, pues hablamos de una tradición que dejó de practicarse con nuestros abuelos, es decir, hace aproximadamente un siglo. Como vemos, una vez más se unen la Navidad, el fuego y la noche, siendo elementos importantes en muchos ritos y costumbres más o menos antiguos.

Un saludo para todos.

Emiliano

sábado, 19 de mayo de 2012

El apellido Carrera protagonista de otra historia de Trabazos

Fotografía del matrimonio formado por Aurelia Carrera Carrera y Manuel Carrera Penabad.

Fotografía de Manuel Carrera Penabad, año 1922, con los sellos del Ayuntamiento de Encinedo (Judgado de Paz), así como otros sellos más. Era un año antes de la emigración de Manuel hacia Mar del Plata, en Argentina.


Esta es una bella historia, con unos protagonistas encarnados en las figuras del nieto de Aurelia y Manuel: Marcelo Cabria (residente en Mar del Plata), y Trini Carrera (residente en Ponferrada), nieta de Jesús Carrera, que era el hermano de Aurelia Carrera. Trini (por medio de su madre Belarmina Carrera) y Marcelo (por medio de la suya Esther Carrera), han sido los que han aportado datos y documentos, así como antiguas y bellas fotografías. Damos las gracias a los dos y a sus madres por su afecto, colaboración y disponibilidad.

Manuel Carrera Penabad, bien conocido por el post anterior de los "Carrera Carrera una familia de Trabazos", había nacido en Trabazos el 8 de septiembre de 1896. Era hijo de Gregorio Carrera Barrio (El Ciego de Trabazos) y de María Dolores Penabad. Hoy sabemos que Gregorio era el sastre de Trabazos y, como consecuencia de unas dolencias en los ojos, acudió a un boticario que le recetó unas gotas y que fueron la causa de su ceguera. Y ello fue el detonante de que la hija de Gregorio: Pilar, regresara de Bahía Blanca (Argentina) para cuidar a su padre, ciego y enfermo.

Aurelia Carrera Carrera, había nacido en Trabazos el 2 de marzo de 1895. Era hija de Tomás Carrera y Cesárea Carrera. Y hermana, por una parte, de Avelina Carrera que se casó con Mateo Carrera y que fueron los padres de Luzdivina, Piedad, Angustias, Balbino y Emiliano y, hermana también: de Jesús Carrera Carrera, que se casó con Trinidad Carrera Rodera, de cuyo matrimonio nacieron: María Encarnación (fallecida a los 9 meses), Belarmina (la madre de Trini), Salvador, Ermitas y Aniceto.

Aurelia Carrera y Manuel Carrera se casaron en Trabazos un 22 de enero de 1920, según consta en la fotocopia del "Acta de Matrimonio", un viejo y emotivo domumento manuscrito firmado y sellado por el Representante del Juez de Encinedo, Ezequiel Carrera, que era mi bisabuelo paterno.

En el año 1923, a la edad de 27 años, Manuel Carrera (juntamente con su hermano Emilio), embarcan en Vigo y llegan al puerto de Buenos Aires. En principio se dirigen a Bahía Blanca (en donde residen otros familiares) y luego se van a Mar del Plata, ciudad en la que tendrán su residencia y en la que criarán a sus familias.

En Trabazos había quedado Aurelia Carrera, con dos hijos pequeños: Eloína y Avelino. Mi madre (Lidia) le parece recordar que vivían en la casa de Gregorio "El Ciego" en la carruna que da a la casa de Amparo. Al fin y al cabo era la casa del suegro de Aurelia.

En el año 1930, siete después de la llegada de Manuel Carrera a Argentina, Aurelia Carrera Carrera, acompañada de su hermano Jesús Carrera Carrera, emigraron y llegaron a Mar del Plata. En Trabazos quedaban los dos hijos de Aurelia: Eloína y Avelino. Piensan los familiares que Aurelia, ignorando las grandes distancias, pensó que regresaría en pocas fechas a por sus hijos, viviendo todos esos años con una gran angustia y dolor por la separación de sus dos hijos. Ellos no pudieron emigrar con sus padres hasta principios de los años cincuenta.
En Mar del Plata, el matrimonio de Aurelia y Manuel,  tendrían tres hijos más:  Alberto Carrera Carrera nacido el 23/09/1934. Esther Carrera Carrera (madre de Marcelo), nacida el 24/10/1936 y Pilar Carrera Carrera, nacida el 23/08/1938.

Jesús Carrera Carrera, que había dejado a su esposa y a su hija Belarmina en Trabazos, regresará algunos años después. Y según consta en un documento de compra,  le dio tiempo, en el año 1934, a comprar a un tal Nicolás Carrera y a su esposa Micaela - en Mar del Plata -  una casa y unas fincas de Trabazos.

Conocemos, por los datos aportados por Trini, que su abuela Trinidad Carrera Rodera era hija de Félix Carrera y Encarnación Rodera. Hermana a su vez de Enrique (marido de Graciana), Lucas (esposo de Herminia), Segundo y Antonio.

Esta es la historia familiar que nos ha emocionado a Trini, a Marcelo y a mi mismo. Un historia llena de ternura, de cariño, de ausencias sentidas y de reencuentros.


Tal vez para terminar sea interesante incluir una fotografía de la vieja casa de Trabazos, (ya desaparecida), de Jesús Carrera y Trinidad Carrera, que antes había sido el hogar de Tomás Carrera y Cesárea Carrera:


Y un par de enlaces enviados por Marcelo:

http://www.lacapitalmdp.com/contenidos/fotosfamilia/fotos/6641  : Manuel Carrera Penabad vendiendo helados en las playas de Mar del Plata.

http://www.lacapitalmdp.com/contenidos/fotosfamilia/fotos/6640  : Fotografía de Avelino Carrera Carrera, hijo de Aurelia y Manuel. También se puede acceder, en la parta baja, en Foto Anterior: 6639, a la imagen de las hermanas Esther y Pilar, hijas de Aurelia y Manuel y hermanas de Avelino.

Mi agradecimiento y el del propio Blog de Trabazos a Trini, a Marcelo, a sus madres y a todos aquellos, (como es el caso de Marta Carrera, que fue la que nos hizo llegar los datos del post "Carrera Carrera la historia de una familia de Trabazos"), que han hecho posible este artículo o post.
Un fuerte abrazo.

Jerónimo Carrera Cañal


miércoles, 2 de mayo de 2012

Estaciónes Cambiadas




Se puede ver el arco iris y la helada de esa noche nos quedamos sin fruta para este año.
Un fuerte saludo para todos los trabazudos.

Elías Valle

jueves, 19 de abril de 2012

Usos y costumbres...


Así estaba Trabazos en Semana Santa; no es por nada, pero era precioso.

Usos y costumbres

Cuando había y hay problemas, las soluciones se buscaban y buscan entre los posibles del momento. Hace más años, los remedios naturales representaban la posible solución a muchas de estas situaciones y dolencias.

Entre la variedad de plantas utilizadas para usos terapéuticos estaba la ortiga, siendo usada de diversas formas. Por ejemplo como infusión contra el estreñimiento, como diurético y también reconstituyente; pero quizá fuera para uso externo lo más habitual, con sus propiedades cicatrizantes, antiinflamatorias y calmantes; también después de pasar frio aplicando el brebaje para calmar los sabañones. Llama la atención otro uso externo, por los golpes que alguno se daba con ellas en las extremidades como terapia contra el reuma y otras dolencias. Aunque quizá no todo fueran propiedades benéficas, pues parece que en alguna ocasión, después de recoger una madre ortigas para cocer a los cerdos como alimento (era otro de sus usos) y estando amamantando a su bebé, se le cortó la leche.

Otro producto natural usado como método terapéutico era la "llana" o lana de las ovejas, con sus propiedades térmicas y por lo visto también antitérmicas. Las prendas de vestir hechas con ella (jerséis, calcetines, etc.) aparte de quitar el frío en los rigurosos inviernos, eran utilizados como terapia contra la fiebre y dolores musculares. Comenzaban dando friegas (más o menos intensas) con ellos por alguna parte del cuerpo, no debiendo poner demasiado ímpetu en ello para no llegar a provocar "dixobas" o heridas, aplicando a continuación algún líquido que hubiera a mano, como por ejemplo el aguardiente, el vinagre o la "lucerina" (petróleo usado para los candiles de alumbrado). Supongo que algo de esa efectividad también se conseguía por el efecto refrescante, pues el calor producido o aumentado con las friegas pudiera ser mitigado con el líquido usado.

Un saludo.

Emiliano


domingo, 25 de marzo de 2012

Los tiempos y las gentes...




Perlas del pasado...

Otros tiempos, otras costumbres, otras gentes. Cuando las mentes (aún con su menoscabo) retroceden en el tiempo y recuerdan bellos fragmentos del pasado, hay momentos que uno se emociona un poquito... Gracias mamá.

Nos podemos imaginar aquellos seranos, tan propicios para mantener y fomentar la vida social durante los fríos inviernos, donde también había lugar para la diversión, cuando al son de una simple pandereta cantaban y recitaban sus penas y alegrías en coplillas como estas:

"Esta pandereta que toco

yía de pelleya d 'ouveya,

ayer berraba nu monte

y güei toca que rabieya".


O esta otra:

"Cuando you m'eché novio

ye lo dixe a la mi güela;

estaba cumiendo caldo,

tiroume cuna cazuela"

*****


Un saludo.

Emiliano


miércoles, 7 de marzo de 2012

Trabazos


Ver el enlace:


http://www.youtube.com/watch?v=U3Euf4rtQUs&feature=related


Trabazos aún mantiene, aunque cada vez menos, algunas muestras de la arquitectura tradicional de la Cabrera. Esas casas de piedra con los tejados de pizarra, (llouxaos). Esos balcones y solanas, aprovechando el espacio y buscando casi siempre el sol. Esas esquinas redondeadas que contienen los viejos fornos en los que cocer el pan. Y esas chimeneas de la misma pizarra que el tejado.


Todo ello lo podemos admirar en el vídeo al que se accede desde el enlace. Una bella composición con los dibujos a lápiz y grafito de Pilar Ortega y los óleos de Severino Carbajo. La primera casa es la de mi abuelo Jerónimo: "La Casa del Forno", hoy ya mutilada, a la que le falta el bello balcón y un tejado arruinado.


Esta colección ha sido expuesta en distintos foros, desde el Museo Etnográfico de Zamora a distintas salas y lugares de la geografía, sobre todo de Castilla y León.


A la emoción de admirar unos dibujos y pinturas que representan nuestro pasado, se une la tristeza de constatar que poco a poco este patrimonio va desapareciendo ante la desidia y abandono de las instituciones que deberían interesarse por el mismo.


Yo he podido contar dos casas, dos chimeneas y varias pinturas de las maderas en filigrana que adornaban la sencillez y simplicidad de los balcones de nuestro Trabazos.


Jerónimo Carrera



sábado, 11 de febrero de 2012

Carrera Carrera dos familias de Trabazos


Esta es la fotografía del matrimonio formado por Paula Carrera Carrera y Aurelio Carrera Penabaz el día de su boda.




En esta fotografía aparecen tres trabazudos, hermanos entre ellos, guapos y llenos de vida: sentada Pilar Carrera Penabaz, a su derecha (mirando hacia nosotros) Aurelio y a su izquierda José.


LA HISTORIA DE DOS FAMILIAS DE TRABAZOS, (los Carrera Carrera)


Esta es una bellísima historia que, lo reconozco, me ha tocado el corazón.


El 10 de diciembre del año 1912, en el buque Siguana, llegaron a Argentina los hermanos Pilar y Aurelio Carrera Penabaz. Un poco más tarde se les unirá otro hermano: José. Y varios años después llegarán otros dos hermanos más: Manuel y Emilio, quedándose éstos en el M. de Plata.


En Trabazos habían quedado los padres: Gregorio Carrera Barrio (El “Ciego de Trabazos”) y su esposa Dolores Penabaz. Con ellos la hija pequeña: Josefita, que desgraciadamente muere muy joven, con apenas15 años de edad.

Pasados 19 años, al quedar solo y viudo Gregorio (El Ciego), Pilar Carrera Penabaz, regresará a Trabazos para cuidar a su padre. No cuesta nada imaginar aquella hermosa mujer, como se denota en la fotografía, que llega a Trabazos, un pueblo aislado y anclado en el pasado más remoto. La conmoción seguramente se produjo. Pilar Carrera Penabaz y Benigno Cañal Callejo se enamoraron y se casaron, pero ella murió al poco tiempo, sin haber tenido descendencia. Benigno, el maestro, se volvería a casar con Amparo y de este matrimonio nació Antonia, bien conocida por todos nosotros.


Pero la historia de esta familia es mucho más rica e intensa:



Aurelio Carrera Penabaz se casó en Argentina con otra trabazuda: Paula Carrera Carrera y tal vez sea el momento de presentar a estas dos antiquísimas familias, las dos de Trabazos y las dos con orígenes y familias conocidas por todos los que hemos nacido y nos hemos criado en el pueblo.


Resumiendo:


Gregorio Carrera Barrio, (el “Ciego de Trabazos”), se casa con Dolores Penabaz, llegando a criar seis hijos:

Aurelio Carrera Penabaz, que se casa con Paula Carrera Carrera en Argentina.
Pilar Carrera Penabaz, que se casa con Benigno Cañal Callejo en Trabazos.
José Carrera Penabaz no llegó a casarse.
Manuel Carrera Penabaz se queda en M. de Plata.
Emilio Carrera Penabaz, que se queda con su hermano Manuel en M. de Plata.
Josefita Carrera Penabaz que fallece en Trabazos a los 15 años de edad.

La casa en la que vivían en Trabazos era la vieja casa de Benigno y Amparo, según se entra en la “carruna” que da al“riguiero”, en lo que conocemos como la “Peña”. Es la casa vieja, al lado de la nueva, en la que vivieron Amparo y Antonia. Sus balcones de madera dan al “rigueiro” y aún se pueden ver, frente a la casa de José y Concepción.

La otra familia:

Gregorio Carrera se casa con Marta Carrera y llegan a tener seis hijos:

Paula Carrera Carrera, que emigra a Argentina y se casa con Aurelio Carrera Penabaz.
Balbina Carrera Carrera, que se casó con Gerardo Moro, (otra familia bien conocida del blog).
Constantina Carrera Carrera, (no recuerdo el nombre del marido) pero sí de los hijos.
Francisca Carrera Carrera, que se casó con Joaquín Cañal Callejo, (hermano de Benigno), madre de mi madrina Obdulia, mi tía Inés, de Herminia y de Pura.
Genaro Carrera Carrera que se casó con Eduviges. Genaro era el padre, entre otras hijas e hijos, de mi tía Sara.
Celestino Carrera Carrera, que se casó en Encinedo con Rosa y crió una numerosa y bella familia.

La casa en la que vivían y criaron a su familia estaba en el corral que llamábamos del “tíu Boutista”. Era una casa según se entraba a la derecha. En ella llegaron a vivir algunos años mi padrino Ezequiel y mi tía Sara. Allí acudía yo cada 1 de enero a buscar los aguinaldos. Tengo unos recuerdos entrañables de todo ello. ¡Gracias, tía Sara, siempre me encontré con vuestro cariño y con muchas cosas maravillosas que hacían brillar los ojos de un niño!

Para terminar, quiero dejar constancia de mi agradecimientos a aquellas personas maravillosas, cálidas y anónimas, que me han trasladado la información y las imágenes. ¡ Gracias, muchas gracias de corazón!. El recuerdo de esos trabazudos y trabazudas, dispersados por la geografía lejana de Argentina, quedará así ensamblado en el Trabazos de sus ancestros. Dos familias, que podríamos llamar de los Carrera Carrera, quedan así engarzadas en la pequeña-gran historia de nuestro pueblo. Sin olvidar esa memoria para retener las palabras de Trabazos: “falar”, “facer”, “filar”, “beillar”, “repolizo”, “culleitizo”, “llacazán”. Palabras que son una verdadera reliquia en los dilatados espacios de esa Argentina extensa y eterna.


Nota: Hoy podemos decir que esta bella historia ha sido posible gracias a la colaboración, información y documentación enviados por la hija de Paula y Aurelio: Marta Carrera Carrera, que reside en Bahía Blanca. Su amor por la familia, su gran memoria para recordar la "fala cabreiresa o trabazuda" y su gran corazón la hacen merecedora de ser nombrada "Hija Adoptiva de Trabazos". ¡Gracias Marta!. (19/05/2012).

Un fuerte abrazo.
Jerónimo Carrera Cañal

lunes, 30 de enero de 2012

Leyendas...

Entre las muchas y bellas leyendas habidas en nuestra tierra, está una que recoge nuestro amigo Manuel Garrido en su libro: "La brisa del jardín". Cuenta como el conde de Lemos y Señor de Cabrera, dejó su mejor caballo por sus valles y montes (de Cabrera), con la advertencia de que el primero que le diera malas noticias sobre él terminaría muerto. Todos acataron la decisión, permitiéndole incluso que destrozara los cultivos en sus largas galopadas. Pero un día apareció muerto el animal, creando gran desconcierto entre las gentes y la dificultad de decidir quién se lo diría al conde; finalmente se lo encargaron a un vecino determinado, no pudiendo éste negarse a ello por ser una decisión tomada en concejo. Se personó ante el conde, preguntándole éste por cosas varias del pueblo y al final por su caballo, a lo que el buen hombre contestó: "Su caballo está muy gordo y muy bizarro: le entran las moscas por la boca y le salen por debajo del rabo". Y el conde exclamó: "¡ Entonces, está muerto"!. A lo que el hombre se apresuró a contestar: "¡Pero yo no lo dije!". Así lo reconoció el conde, llegando a premiar la astucia de aquel cabreirés con una moneda de oro.

Otras leyendas están relacionadas con tesoros ocultos, enterrados; éstas circulaban entre la gente del pueblo dejando siempre cierta incertidumbre y un por si acaso, tal vez alimentado por la pura necesidad, algo que siempre ayudó a despertar la imaginación.

Algunos de los hombres más imaginativos y decididos del pueblo, incluso pusieron su empeño a base de pico y pala, dedicando algún que otro esfuerzo en su búsqueda. Como en aquella que dice así: “a la puerta de la mayada (majada) del Abraneu, hay enterrada una cruz de oro envuelta en una piel de toro”. En su búsqueda, era importante dónde incidía un rayo de sol a una hora determinada y en un día concreto (pudiera ser el solsticio de verano o el día de San Juan) pero luego faltaban los planos, que no se sabía bien donde se encontrarían; tal vez estuvieran en el archivo de Simancas, quizá los moros se los llevaran a Marruecos…¡quién sabe!. Todo esto daba lugar a anécdotas curiosas y también, cómo no, picarescas.

Un saludo para todos.

Emiliano


jueves, 19 de enero de 2012

Cabrera 2012....

A los que nos gusta ver,oír y hablar de Trabazos y por tanto de Cabrera, puede ser este un año prolífico en trabajos, publicaciones y documentales. Aprovechando que se celebra el centenario de don Ramón Carnicer, así como los 50 años de su viaje por Cabrera, de donde nació su libro "Donde las Hurdes se llaman Cabrera", parece que son varias las actividades que se realizarán a lo largo del año. Entre ellas está este trabajo o documental, que seguro también estará bien, aquí queda el enlace para ver un pequeño anticipo del mismo:

http://www.bierzotv.com/html/2011/12/2011122104_teaser-la-cabrera-de-ramon-carnicer.html

Un saludo para todos.

Emiliano

viernes, 30 de diciembre de 2011

Un año menos, una vida menos




Este blog no puede olvidar a Genaro. Genaro formó parte de nuestro pueblo de Trabazos de manera muy intensa y especial. Vivió buena parte de su joven vida en Trabazos e incluso, cuando se fue a trabajar fuera, regresaba frecuentemente.


Se nos fue casi sin avisar. Se marchó sin hacer ruido, sigilosamente. Pero nos dejó un vacío y una herida que tardarán mucho en cicatrizar.


Su generosidad. Su desinterés. Su disposición permanente para ayudar a todos y en todo. Él era así. Todo corazón.


No soy objetivo al hablar de Genaro Carrera. Era mi primo. El hijo de mi padrino y tío Ezequiel. Pero estoy seguro de que absolutamente todos los que le conocimos y quisimos le echaremos de menos mucho tiempo. Su recuerdo y su huella están y estarán presentes en Trabazos durante muchos años.



¡Te queremos, Genaro!. Descansa en paz.


Jerónimo Carrera

jueves, 22 de diciembre de 2011

Cantos de "arrollar"

Este Blog siempre ha sido una ventana abierta al pasado, al presente y, (lo pretendemos al menos), al futuro. Esta noticia de un joven leonés que pone en valor nuestra historia y nuestras tradiciones, nos recuerda a este humilde blog que tiene la pretensión de rescatar del olvido un pasado rico en tradiciones y en vivencias. Cantos de "arrollar" nos recuerda a Trabazos. Siempre dijimos "arrollar", en vez de acunar. Yo mismo podría cantar una nana o un "canto de arrollar" que me cantaba mi madre.

Felices Fiestas !














«Éste es el primer disco de nanas leonesas de la historia»
La savia nueva de los viejos gaiteros y tamboriteros leoneses se llama Francisco y es de Villarejo de Órbigo: hoy en Don Gutierre,(León), presenta su nuevo disco, dedicado íntegramente a los ‘cantos de arrollar’.
Muchos de los instrumentos que toca Fran los hace él mismo.
J.E.Ggancedo León 22/12/2011
El músico, artesano y folclorista Fran Allegre presenta hoy en el palacio de Don Gutierre, a las 20.00, un disco basado en los más guapos ‘cantos de arrollar’, como se llama en León a las nanas. Nel Briezu, grabado y autoeditado por él mismo, puede conseguirse en los conciertos que ofrece este artista o bien a través de su blog personal.
—¿Cómo surgió la idea de grabar un disco con nanas tradicionales leonesas?
—La idea original fue de Enric Miró, director de difusión del Museo Etnológico de Barcelona y todo un enamorado de la cultura leonesa. Está casado con una amiga mía y tiene una hija recién nacida, y por eso me lo propuso. Yo a las nanas las llamo ‘cantos de arrollar’, que es acunar en el leonés de mi pueblo. Todavía decimos «la cuna que te arrolló» cuando haces algo mal o das un susto, o de alguna manera sorprendes a alguien. El título es Nel Briezu, lo de ‘briezo’, ‘bierciu’, ‘bierzu’, según la comarca, es el nombre que en asturleonés recibe la cuna en castellano, y que normalmente se hacía a partir de un yugo.
—¿Es sólo una colección de canciones para niños?
—Para mí es más que un lugar de sueño de rapacines, por eso pongo el título en mayúsculas, porque tiene otros significados de lugar donde ‘acocharse’ tambén uno mismo, es un espacio no físico, un lugar de descanso, de infancia, donde está tu raíz, donde se sueña, donde se espera a crecer para después querer volver a meterse en él.
—¿De dónde están sacados los temas? ¿De qué pueblos, libros, textos, proceden?
—Pues la mayoría son de gente mayor que fui grabando por distintas comarcas; también hay varias del Cancionero Leonés, y tres cedidas por Xosé Antón Ambás, el músico, investigador, y presentador asturiano. Son nueve temas que contienen 16 cantares, todos en asturleonés —algunos recogidos tal cual, y otros adaptados—, menos uno en gallego de Ancares. Los hay de Tabuyo del Monte, de Riofrío, de Pereda, de La Ercina, de Bouzas.... lugares que abarcan la mayoría de la provincia, aunque también hay uno de Asturias, y otro de Zamora, que quise incluir por conexión cultural y lingüística. Doy las gracias a toda la gente que me enseñó y me enseña, y pido que a la gente que, ya que las instituciones piensan que está todo hecho, se anime a grabar a sus mayores, sólo hace falta interés, criterio y respeto.
—¿Qué tipo de instrumentos empleaste para elaborarlo?
—Los instumentos que suenan en el álbum y que están fabricados por mí son: arpa, rabeles tradicionales leoneses de diferentes estilos y afinaciones, zanfoña de diseño propio, zuzaina o chifla de pastor en dos afinaciones, chiflas de varias afinaciones, tamborín, pitos, pandereta, pandero cuadrado y gaitas del país en dos afinaciones. Pero también se escuchan violín, guitarra, mandolina, laúd, acordeón diatónico, cencerros... Todos tocados por mí y luego arreglados y ecualizados en casa.
—¿Por qué te atraen tanto este tipo de canciones?
—Me gustan porque ese canto de madre a hijo normalmente invita a la tranquilidad, aunque no sea así en otros temas del disco, ya que pretendí hacerlo variado y rico. ¡Habrá cantares que harán dormir a los niños y otros que no!
—¿Qué rasgos peculiares poseen estas canciones?
—Bueno, hay temas similares en todas las comarcas, como el ron-ron, la madre que avisa al amante, el padre que marcha a algún sitio... algunos son de temática religiosa, también hay romances, cantares que adaptan sones de el baile.... La verdad es que me cuesta elegir porque todas tienen algo que las diferencia, algún matiz en cuanto a música, afinación, ritmo, instrumentación...
—¿Es el primer disco de nanas leonesas? ¿Por qué crees que no ha habido otros?
—Exclusivo de nanas puede ser que sea el primero de la historia, si no hubo otros será porque las circunstancias no se dieron, o porque no vino antes un catalán a decir cómo aprovechar y dar valor a las cosas guapas que tenemos aquí. En realidad yo tomé su idea como una oportunidad de hacer, después de mi maqueta Nel caminu, que reeditaré, una música con un aire personal que toque nuestros pies y corazones, que haga sentir algo a todo habitante de este planeta. ¡Pero sobre todo quiero gracias a las mujeres por los temas de este disco!

domingo, 11 de diciembre de 2011

Pequeñas historias...

Sabemos de las limitaciones que había en el pueblo, sobre todo si lo miramos con perspectiva, pues en su momento no limitaban tanto como nos pueda parecer ahora. Pero quizá por todo ello, el ingenio se despertaba para afrontar las dificultades surgidas en el día a día.

Hablando con mi madre sobre estos temas, me contaba cómo nos solían bañar las madres cuando éramos niños; calentando agua en un "caldeiro" o cubo grande, en invierno al fuego de la cocina "baxa" (en el suelo) y en verano a la solana, metiéndonos luego dentro; usando aquél jabón que ellas mismas hacían y que seguro dejaba la piel bien hidratada, pues entre otros ingredientes también llevaba sebo. Como esto no se podía hacer todos los días (la norma parece que era los domingos que se podía) la higiene sería la que podía ser; si bien parece que no andábamos "engodriaos" o muy sucios, alguna vez sí que estábamos algo "enllabardinaos" o embadurnados. Yo recuerdo el comentario de que "no andábamos sucios, aunque sí remendaos" . En alguna otra ocasión y tal vez viendo los resultados, alguna mano bondadosa osaba también bañarnos y asearnos alguna vez, a lo que respondíamos (seguro que entre unas buenas risas de los mayores) con quejas por quitarnos nuestro "natural moreno".

Por otro lado, también estaba la socorrida y seguro eficaz medicina natural, usando plantas como el ajo o "ayo" con sus múltiples propiedades bien conocidas: como depurativo, antiséptico, sedante, descongestionante, para la fatiga, anemia, entre otras. Cuando los niños tenían lombrices, también les aplicaban el ajo en el ano como método terapéutico, claro que con esas propiedades y sus componentes azufrados, cabe suponer que algún efecto beneficioso aportaría, aunque la efectividad también podría ser conseguida al ser ingeridos. Según cuenta la historia, como luego "tenían más sustancia", eran utilizados como condimento en la cocina.

Un saludo para todos.

Emiliano


viernes, 11 de noviembre de 2011

Refranes, dichos...


Unos pocos más, a ver si no son los últimos; la verdad que yo mismo me he sorprendido de la cantidad de refranes y dichos que entre todos hemos juntado en este rincón. A ver si nos animamos todos un poco más y dejamos "cousicas" por aquí. Como siempre, espero que los errores no sean muchos:
-Nun hay mayor desprecio que nun facer aprecio.
-Al fiyo malo, pouco pan y mueito palo.
-Fiyo criao, trabayo doblao.
-Ande yo caliente y ríyase la xente.
-Mueita pata y mueita oureya, señal de buena ouveya.
-Pa la cuesta quiero'l burro, que pa baxo yo solo subo.
-El home bruto nun tien buen fruto.
-P'al camino llargo el paso curtio.
-El que manda y fa, yía buen rapá.
-Caga el rey, caga el papa, y sin cagar naide pasa.
-Muyer barbuda nun se cambia por ninguna.
-Pouca cama, pouco plato y mueito zapato.
-Home de mueitos ouficios pobre seguro.
-Pa quien yía el burro, val bien l'albarda.
-El burro nu ñabal, nun come y parez mal.
-En agosto prender y en setiembre beber.
-Si quieres que la chumineya nun se te queime, limpia'l sarrio todos los meses.
-Onde nun hay mata nun hay pataca.
-El bien y el mal a la cara sal.
-El que nun tien que facer, fa garabuyos.
-Augua de bobos mueya a todos.
-Augua que nun vas a beber déjala correr.
-A palabras necias ouyíus xordos.
-Unos por outros y Dios por todos.
-De lo que pouco cuesta, chenar el cesto.
-Naide foi al molino que nun volviera enfariñao.
-Quien nun oi consejo nun chega a viejo.
-Quien nun tien cabeza nun precisa gorra.
-El que repara en pelos nun lo cata.
-Si nun veyes apalpa y donde esté dondio encalca.
-Cuanto más acariñas al gato, más enrisca el rabo.
-Montón del que se quita y nun se pon, pronto se descompón.
-Cada cousa a sou tiempo y los ñabos por Adviento.
-El que tropieza y nun cai, terreno qu'adelanta.
Para terminar, no me resisto a incluir una de esas expresiones, comentada por una alegre anciana, con su mente lúcida, su afán de comunicación y sobre todo su alegría. Dice así: "todas las muyeres tienen na barriga una rosa y un pouco más abaxo la cueva de la raposa".

Gracias por vuestra colaboración y un saludo para todos.

Emiliano

sábado, 29 de octubre de 2011

El Picu LLugar


Siempre hemos sabido que nuestro pueblo, Trabazos, ha tenido dos barrios bien diferenciados. El Picu LLugar y el Fondo LLugar. En el medio estaba y está La Canal, con el LLavadeiro, en donde las mujeres del pueblo se juntaban para lavar la ropa y para hablar de sus cosas.

A mi siempre me gustó mucho más el Picu LLugar, aunque nací y me crié en el Fondo LLugar. El Picu LLugar es un barrio en cuesta, con un gran atractivo y que hoy, por desgracia, es una verdadera ruina. En mi ultimo viaje de hace quince días pude ver y constatar que un par de casas se habían caído y otras se estaban desmoronando. Una verdadera lastima.


Dispongo de una fotografía que recoge aún ese rigueiro sin pavimentar. Tiene el atractivo de la calle como siempre fue. Y en ella se ven las casas en pie, casas que a día de hoy se han ido cayendo.


Me planteé borrar con el photoshop la figura de Adelaida, guapa moza, que aparece en la fotografía, pero no hubiera sido justo. Ella forma parte de la misma.


Hacía tiempo que no escribía en el Blog y me he encontrado a gusto haciéndolo. ¡ Gracias, Emiliano, por mantener el rescoldo vivo con tus siempre acertados posts y esas fotos tan sugerentes !.


Un abrazo. Jerónimo




domingo, 2 de octubre de 2011

Crónica de un viaje a Trabazos de Cabrera

Él lo ha llamado así: "Crónica de un viaje a Trabazos de Cabrera", es un relato sobre un ayer más real y menos imaginario; me lo ha enviado Manolo (Manuel Cuadrado) un amigo que, junto a su familia, nos visitó un buen día este verano.

Para mí es algo personal, un relato cargado de emoción y cariño, pero que seguro refleja los sentimientos y recuerdos de muchos de nosotros, niños de ayer; es por ello (con su permiso) que lo quiero compartir con vosotros en este humilde rincón, sitio que a él también le gusta. Helo aquí:

CRONICA DE UN VIAJE A TRABAZOS DE CABRERA

El día amanecía con un radiante cielo azul, aunque el rocío de la mañana delataba el final del verano.

Era una jornada idónea para visitar, por primera vez, un pueblecito de la desconocida Cabrera. Para quien esto escribe, nacido y criado en las faldas de El Teleno, aquella comarca que se escondía “detrás de la sierra”, siempre fue próxima y lejana a la vez, como una frontera atávica que nos separaba de gentes sufridas y tierras hostiles.

A media mañana llegamos a Trabazos. Nos esperaba, no sin cierta impaciencia, nuestro anfitrión y su familia.

Este lugar escondido entre nogales, robles, castaños, moreras y salgueras, tuvo que ser antaño un núcleo con muchos vecinos. Hoy las gentes faltan y muchas de sus casas no han resistido el paso del tiempo, otras tienen una arquitectura peculiar de difícil catalogación y las menos, manifiestan la naturaleza urbana de lo que en esencia tuvo que ser este pueblecito.

Mi agradecido amigo, iniciaba una larga exposición sobre lo que íbamos viendo en nuestro paseo. Yo, que le escuchaba atentamente, valoraba la vehemencia con la que respondía a mis preguntas e inquietudes. Sin duda, su niñez tuvo que ser muy feliz aquí.

Me figuraba a mi acompañante en su cama, cuando, poco antes de levantarse para ir a la escuela, oía la “campanina” de la iglesia que, según su son, llamaba a los vecinos a concejo, a funeral o a fiesta.

Supongo que muchas mañanas escuchaba el ruido de cascos; cuando por delante de su ventana y subiendo la calle “el regueiro” arriba, caminaban lentamente unas vacas nervudas, pequeñas, fuertes y curtidas en mil labores del campo, hasta que el sonido de sus esquilas y trancas se perdía en las últimas casas del “Pico del Lugar”.

Me imagino un niño en sus correrías y juegos por caleyas y regueros, praderas y laderas, huertos y carrunas; de estreno de ropas principales el Día del Patrón; de largos, blancos y gélidos inviernos con calcetines de lana y chanclos mojados; de días de escuela de “pizarrín” y enciclopedia Álvarez; de fiestas familiares y matanzas del cerdo con animosos comensales; de juegos a la pelota en unos lugares de geografía imposible…

Pienso en largas pláticas con el abuelo sobre “cosas de la vida”, ambos sentados en ese rincón abrigado de “La Carruna”, donde en invierno sale y se pone el sol. Imagino veladas y seranos con historias increíbles a la luz del candil o de una tenue bombilla en una cocina de “llume” y veranos de trajín incesante y de ir y venir de carros chillones, ya colmados de “yerba”, ya cargados de “pan” con destino a las eras, conquistadas por un mar de medas.

Ensimismado en nuestro paseo, por un momento observo que la emoción embarga a mi amigo. Sus ojos claros y levemente húmedos, denotan el amor, ternura y devoción que siente por su madre. Madres y esposas abnegadas, trabajadoras incansables con una prematura pérdida de juventud y vertiginosa madurez.

Al finalizar la jornada, cuando nos alejábamos del pueblo y ensimismado en mis pensamientos, pienso que la infancia y temprana juventud de mi amigo cabreirés y las de quien esto escribe, tienen sorprendentes parecidos.

Gracias familia Carrera Pérez. Gracias Emiliano.



martes, 20 de septiembre de 2011

Pequeñas historias...



Recuerdo la etapa de mi niñez (años 60) pródiga en historias y leyendas, donde los protagonistas muchas veces eran espíritus, ánimas y otros seres etéreos que vagaban en las largas noches por los solitarios caminos del pueblo. Había personas dotadas con una gran imaginación para desarrollar este tipo de relatos, claro que el corazón se encogía al oírlos y las piernas temblaban al pasar luego por alguno de los lugares descritos.

Todo esto daba lugar también a situaciones que aprovechaban algunos para que "el augua regara el sou prao" (por ejemplo), pues siempre había convecinos que se podían asustar y otros se aprovechaban de ello. Poco importaba que esas situaciones y sonidos los hubiera provocado algún ser mucho más cercano, como un animal suelto con una cadena arrastras. Situaciones como aquella en que un hombre aprovechando la oscuridad, se colocó una piel de perro sobre la cabeza, algo que realmente surtiría efecto y asustaría, pero que ante la amenaza del oponente se apresura a quitar.

Otras historias algo anteriores (años 40) en plena posguerra, tenían unos protagonistas mucho menos etéreos; como las que parece ser ocurrían con alguna frecuencia en las noches (o días) de tiempos que, aunque seguramente también gratos, seguro fueron bastante difíciles. Una de ellas cuenta como un día estando de fiesta, llegaron los "unos" (huidos, maquis) y exigieron comida, luego los "outros" (guardia civil) y por supuesto también. Después de algún pequeño y habitual incidente entre "unos" y "otros" , pero no suponiendo un problema insalvable, el tabernero y anfitrión se encontró con algo habitual, que nadie pagaba las viandas consumidas. No es de extrañar que al ser llamado por la autoridad competente para ser interrogado sobre lo sucedido , y después de darle las explicaciones pertinentes, adujera en su defensa y con mucha razón: "chegonon (llegaron) unos y comienon, chegonon los outros y tamién; pero a mí, ¿quién me paga la ouveya (oveja)?. Ante esto, supongo que después de alguna advertencia y con una inevitable sonrisa, lo despidió e invitó a seguir con su vida.

Un abrazo para todos.

Emiliano



miércoles, 17 de agosto de 2011

Coplillas...


Todo indica que había una gran afición a contar refranes, relatos, y también a cantar y contar coplillas y cánticos. A continuación quedan unos cuantos de ellos, parte de ese folklore popular, recogidos a lo largo del tiempo, y con tiempo. Espero que los errores no sean de mucho bulto.
Alguno era cantado al novio en la puerta de la iglesia:
"Ya te pusienon el xugo,
ya t`echonon la soga,
ya nun puedes escapar
onque te pique la mosca".
*****
Otros cantares pastoriles:
"Líbrenos Dios de rapaces
en caleyas apretadas,
onde un can las pasa estrechas
lladrando, rabo entre patas".
*****
Alguno hacía referencia al amor:
"Ende tienes el mi corazón,
si lo quieres matar, puedes;
pero como tú estás n'el,
si lo matas, tamién muerres".
*****
Otros podían hacer alusión a las relaciones familiares:
"Pa cuando me case
ya tengo dote,
diómela miu padre
conun garrote".
*****
Algún otro deja ver que la añoranza era grande y también doble:
"Buenos Aires, Buenos Aires,
buena tierra tien que ser;
marchan mozas de quince años
y nun s'acuerdan de volver".
*****
Gracias MADRE, por darme tanto.
Abrazos para todos.
Emiliano

domingo, 19 de junio de 2011

Usos y costumbres... "EL BRUXO".


Puede parecer que retrocediéramos en el tiempo hasta épocas lejanas, en que la protección contra el mal también era encomendada a espíritus y seres mitológicos, junto a ritos y conjuros mágicos. Pero es algo mucho más cercano, aunque el fin sea el mismo. Se trata de una tradición que seguro es ancestral, como tantas otras que se perderán en el olvido, donde está presente uno de los elementos más habituales en este tipo de ritos, que es el fuego. Gracias Lucy, gracias Inés por compartirla.

Se trata de "el bruxo", un "tuero" o tronco bastante grande que normalmente era de roble o encina, seguro centenario como la propia tradición, pues tenía que durar ardiendo toda la Navidad. Se ponía al fuego el día de Nochebuena durando hasta el día de Reyes, por lo que tendría que estar recién cortado para que ardiera poco a poco. La "cernada" o ceniza también tenía sus propiedades, por lo que era recogida para luego ser utilizada en la cocción del lino como elemento blanqueante, para que "aclariara" o blanqueara.

Parece que era importante la posición en que se colocaba el tronco sobre el fuego. Mientras la leña habitualmente era colocada sobre los "murillos" (artilugio de hierro para colocar la leña y airear el fuego, poner los "llumbreiros" o teas, mantener las "tarteiras" de caldo caliente, etc.) según la entrada en la cocina, "el bruxo" era colocado al contrario, es decir, mirando hacia la puerta de entrada (siempre que fuera posible). Esto era así porque de esa manera estaba mejor colocado para vigilar que sólo entraran los buenos espíritus y las cosas buenas, protegiendo la casa, los ganados y también a sus gentes de todo lo malo.

Aún teniendo en cuenta esto, alguna madre y abuela parece que se impacientaba, pues también resultaba un engorro en la cocina "baxa" (en el suelo) por falta de espacio, limitando a su vez el colgar el pote en la "bergancia" o cadena sobre el fuego.

Cabe pensar que esta costumbre o tradición, como otras, tendría una evolución y adaptación en cada lugar y a lo largo del tiempo. En cualquier caso, tengo que reconocer que a mí me parece algo muy bello, que responde perfectamente a una necesidad a la vez muy humana.

Buen verano-invierno para tod@s.

Un abrazo.

Emiliano