
Trabazos de Cabrera es un bello y sencillo pueblo cuyo casco histórico se va desmoronando. Dentro de su pobreza y sencillez tuvo un pasado con cierta gloria. Salvo que algún organismo o institución oficial intervengan, su hermosa calle y sus típicas construcciones, último reducto de una manera práctica y sencilla de construir, se perderán para siempre
viernes, 30 de diciembre de 2011
Un año menos, una vida menos

jueves, 22 de diciembre de 2011
Cantos de "arrollar"
Felices Fiestas !

La savia nueva de los viejos gaiteros y tamboriteros leoneses se llama Francisco y es de Villarejo de Órbigo: hoy en Don Gutierre,(León), presenta su nuevo disco, dedicado íntegramente a los ‘cantos de arrollar’.
Muchos de los instrumentos que toca Fran los hace él mismo.
J.E.Ggancedo León 22/12/2011
El músico, artesano y folclorista Fran Allegre presenta hoy en el palacio de Don Gutierre, a las 20.00, un disco basado en los más guapos ‘cantos de arrollar’, como se llama en León a las nanas. Nel Briezu, grabado y autoeditado por él mismo, puede conseguirse en los conciertos que ofrece este artista o bien a través de su blog personal.
—¿Cómo surgió la idea de grabar un disco con nanas tradicionales leonesas?
—La idea original fue de Enric Miró, director de difusión del Museo Etnológico de Barcelona y todo un enamorado de la cultura leonesa. Está casado con una amiga mía y tiene una hija recién nacida, y por eso me lo propuso. Yo a las nanas las llamo ‘cantos de arrollar’, que es acunar en el leonés de mi pueblo. Todavía decimos «la cuna que te arrolló» cuando haces algo mal o das un susto, o de alguna manera sorprendes a alguien. El título es Nel Briezu, lo de ‘briezo’, ‘bierciu’, ‘bierzu’, según la comarca, es el nombre que en asturleonés recibe la cuna en castellano, y que normalmente se hacía a partir de un yugo.
—¿Es sólo una colección de canciones para niños?
—Para mí es más que un lugar de sueño de rapacines, por eso pongo el título en mayúsculas, porque tiene otros significados de lugar donde ‘acocharse’ tambén uno mismo, es un espacio no físico, un lugar de descanso, de infancia, donde está tu raíz, donde se sueña, donde se espera a crecer para después querer volver a meterse en él.
—¿De dónde están sacados los temas? ¿De qué pueblos, libros, textos, proceden?
—Pues la mayoría son de gente mayor que fui grabando por distintas comarcas; también hay varias del Cancionero Leonés, y tres cedidas por Xosé Antón Ambás, el músico, investigador, y presentador asturiano. Son nueve temas que contienen 16 cantares, todos en asturleonés —algunos recogidos tal cual, y otros adaptados—, menos uno en gallego de Ancares. Los hay de Tabuyo del Monte, de Riofrío, de Pereda, de La Ercina, de Bouzas.... lugares que abarcan la mayoría de la provincia, aunque también hay uno de Asturias, y otro de Zamora, que quise incluir por conexión cultural y lingüística. Doy las gracias a toda la gente que me enseñó y me enseña, y pido que a la gente que, ya que las instituciones piensan que está todo hecho, se anime a grabar a sus mayores, sólo hace falta interés, criterio y respeto.
—¿Qué tipo de instrumentos empleaste para elaborarlo?
—Los instumentos que suenan en el álbum y que están fabricados por mí son: arpa, rabeles tradicionales leoneses de diferentes estilos y afinaciones, zanfoña de diseño propio, zuzaina o chifla de pastor en dos afinaciones, chiflas de varias afinaciones, tamborín, pitos, pandereta, pandero cuadrado y gaitas del país en dos afinaciones. Pero también se escuchan violín, guitarra, mandolina, laúd, acordeón diatónico, cencerros... Todos tocados por mí y luego arreglados y ecualizados en casa.
—¿Por qué te atraen tanto este tipo de canciones?
—Me gustan porque ese canto de madre a hijo normalmente invita a la tranquilidad, aunque no sea así en otros temas del disco, ya que pretendí hacerlo variado y rico. ¡Habrá cantares que harán dormir a los niños y otros que no!
—¿Qué rasgos peculiares poseen estas canciones?
—Bueno, hay temas similares en todas las comarcas, como el ron-ron, la madre que avisa al amante, el padre que marcha a algún sitio... algunos son de temática religiosa, también hay romances, cantares que adaptan sones de el baile.... La verdad es que me cuesta elegir porque todas tienen algo que las diferencia, algún matiz en cuanto a música, afinación, ritmo, instrumentación...
—¿Es el primer disco de nanas leonesas? ¿Por qué crees que no ha habido otros?
—Exclusivo de nanas puede ser que sea el primero de la historia, si no hubo otros será porque las circunstancias no se dieron, o porque no vino antes un catalán a decir cómo aprovechar y dar valor a las cosas guapas que tenemos aquí. En realidad yo tomé su idea como una oportunidad de hacer, después de mi maqueta Nel caminu, que reeditaré, una música con un aire personal que toque nuestros pies y corazones, que haga sentir algo a todo habitante de este planeta. ¡Pero sobre todo quiero gracias a las mujeres por los temas de este disco!
domingo, 11 de diciembre de 2011
Pequeñas historias...

Sabemos de las limitaciones que había en el pueblo, sobre todo si lo miramos con perspectiva, pues en su momento no limitaban tanto como nos pueda parecer ahora. Pero quizá por todo ello, el ingenio se despertaba para afrontar las dificultades surgidas en el día a día.
Hablando con mi madre sobre estos temas, me contaba cómo nos solían bañar las madres cuando éramos niños; calentando agua en un "caldeiro" o cubo grande, en invierno al fuego de la cocina "baxa" (en el suelo) y en verano a la solana, metiéndonos luego dentro; usando aquél jabón que ellas mismas hacían y que seguro dejaba la piel bien hidratada, pues entre otros ingredientes también llevaba sebo. Como esto no se podía hacer todos los días (la norma parece que era los domingos que se podía) la higiene sería la que podía ser; si bien parece que no andábamos "engodriaos" o muy sucios, alguna vez sí que estábamos algo "enllabardinaos" o embadurnados. Yo recuerdo el comentario de que "no andábamos sucios, aunque sí remendaos" . En alguna otra ocasión y tal vez viendo los resultados, alguna mano bondadosa osaba también bañarnos y asearnos alguna vez, a lo que respondíamos (seguro que entre unas buenas risas de los mayores) con quejas por quitarnos nuestro "natural moreno".
Por otro lado, también estaba la socorrida y seguro eficaz medicina natural, usando plantas como el ajo o "ayo" con sus múltiples propiedades bien conocidas: como depurativo, antiséptico, sedante, descongestionante, para la fatiga, anemia, entre otras. Cuando los niños tenían lombrices, también les aplicaban el ajo en el ano como método terapéutico, claro que con esas propiedades y sus componentes azufrados, cabe suponer que algún efecto beneficioso aportaría, aunque la efectividad también podría ser conseguida al ser ingeridos. Según cuenta la historia, como luego "tenían más sustancia", eran utilizados como condimento en la cocina.
Un saludo para todos.
Emiliano
viernes, 11 de noviembre de 2011
Refranes, dichos...

sábado, 29 de octubre de 2011
El Picu LLugar
A mi siempre me gustó mucho más el Picu LLugar, aunque nací y me crié en el Fondo LLugar. El Picu LLugar es un barrio en cuesta, con un gran atractivo y que hoy, por desgracia, es una verdadera ruina. En mi ultimo viaje de hace quince días pude ver y constatar que un par de casas se habían caído y otras se estaban desmoronando. Una verdadera lastima.
Dispongo de una fotografía que recoge aún ese rigueiro sin pavimentar. Tiene el atractivo de la calle como siempre fue. Y en ella se ven las casas en pie, casas que a día de hoy se han ido cayendo.
Me planteé borrar con el photoshop la figura de Adelaida, guapa moza, que aparece en la fotografía, pero no hubiera sido justo. Ella forma parte de la misma.
Hacía tiempo que no escribía en el Blog y me he encontrado a gusto haciéndolo. ¡ Gracias, Emiliano, por mantener el rescoldo vivo con tus siempre acertados posts y esas fotos tan sugerentes !.
Un abrazo. Jerónimo
domingo, 2 de octubre de 2011
Crónica de un viaje a Trabazos de Cabrera

Él lo ha llamado así: "Crónica de un viaje a Trabazos de Cabrera", es un relato sobre un ayer más real y menos imaginario; me lo ha enviado Manolo (Manuel Cuadrado) un amigo que, junto a su familia, nos visitó un buen día este verano.
Para mí es algo personal, un relato cargado de emoción y cariño, pero que seguro refleja los sentimientos y recuerdos de muchos de nosotros, niños de ayer; es por ello (con su permiso) que lo quiero compartir con vosotros en este humilde rincón, sitio que a él también le gusta. Helo aquí:
CRONICA DE UN VIAJE A TRABAZOS DE CABRERA
El día amanecía con un radiante cielo azul, aunque el rocío de la mañana delataba el final del verano.
Era una jornada idónea para visitar, por primera vez, un pueblecito de la desconocida Cabrera. Para quien esto escribe, nacido y criado en las faldas de El Teleno, aquella comarca que se escondía “detrás de la sierra”, siempre fue próxima y lejana a la vez, como una frontera atávica que nos separaba de gentes sufridas y tierras hostiles.
A media mañana llegamos a Trabazos. Nos esperaba, no sin cierta impaciencia, nuestro anfitrión y su familia.
Este lugar escondido entre nogales, robles, castaños, moreras y salgueras, tuvo que ser antaño un núcleo con muchos vecinos. Hoy las gentes faltan y muchas de sus casas no han resistido el paso del tiempo, otras tienen una arquitectura peculiar de difícil catalogación y las menos, manifiestan la naturaleza urbana de lo que en esencia tuvo que ser este pueblecito.
Mi agradecido amigo, iniciaba una larga exposición sobre lo que íbamos viendo en nuestro paseo. Yo, que le escuchaba atentamente, valoraba la vehemencia con la que respondía a mis preguntas e inquietudes. Sin duda, su niñez tuvo que ser muy feliz aquí.
Me figuraba a mi acompañante en su cama, cuando, poco antes de levantarse para ir a la escuela, oía la “campanina” de la iglesia que, según su son, llamaba a los vecinos a concejo, a funeral o a fiesta.
Supongo que muchas mañanas escuchaba el ruido de cascos; cuando por delante de su ventana y subiendo la calle “el regueiro” arriba, caminaban lentamente unas vacas nervudas, pequeñas, fuertes y curtidas en mil labores del campo, hasta que el sonido de sus esquilas y trancas se perdía en las últimas casas del “Pico del Lugar”.
Me imagino un niño en sus correrías y juegos por caleyas y regueros, praderas y laderas, huertos y carrunas; de estreno de ropas principales el Día del Patrón; de largos, blancos y gélidos inviernos con calcetines de lana y chanclos mojados; de días de escuela de “pizarrín” y enciclopedia Álvarez; de fiestas familiares y matanzas del cerdo con animosos comensales; de juegos a la pelota en unos lugares de geografía imposible…
Pienso en largas pláticas con el abuelo sobre “cosas de la vida”, ambos sentados en ese rincón abrigado de “La Carruna”, donde en invierno sale y se pone el sol. Imagino veladas y seranos con historias increíbles a la luz del candil o de una tenue bombilla en una cocina de “llume” y veranos de trajín incesante y de ir y venir de carros chillones, ya colmados de “yerba”, ya cargados de “pan” con destino a las eras, conquistadas por un mar de medas.
Ensimismado en nuestro paseo, por un momento observo que la emoción embarga a mi amigo. Sus ojos claros y levemente húmedos, denotan el amor, ternura y devoción que siente por su madre. Madres y esposas abnegadas, trabajadoras incansables con una prematura pérdida de juventud y vertiginosa madurez.
Al finalizar la jornada, cuando nos alejábamos del pueblo y ensimismado en mis pensamientos, pienso que la infancia y temprana juventud de mi amigo cabreirés y las de quien esto escribe, tienen sorprendentes parecidos.
Gracias familia Carrera Pérez. Gracias Emiliano.
martes, 20 de septiembre de 2011
Pequeñas historias...
Todo esto daba lugar también a situaciones que aprovechaban algunos para que "el augua regara el sou prao" (por ejemplo), pues siempre había convecinos que se podían asustar y otros se aprovechaban de ello. Poco importaba que esas situaciones y sonidos los hubiera provocado algún ser mucho más cercano, como un animal suelto con una cadena arrastras. Situaciones como aquella en que un hombre aprovechando la oscuridad, se colocó una piel de perro sobre la cabeza, algo que realmente surtiría efecto y asustaría, pero que ante la amenaza del oponente se apresura a quitar.
Otras historias algo anteriores (años 40) en plena posguerra, tenían unos protagonistas mucho menos etéreos; como las que parece ser ocurrían con alguna frecuencia en las noches (o días) de tiempos que, aunque seguramente también gratos, seguro fueron bastante difíciles. Una de ellas cuenta como un día estando de fiesta, llegaron los "unos" (huidos, maquis) y exigieron comida, luego los "outros" (guardia civil) y por supuesto también. Después de algún pequeño y habitual incidente entre "unos" y "otros" , pero no suponiendo un problema insalvable, el tabernero y anfitrión se encontró con algo habitual, que nadie pagaba las viandas consumidas. No es de extrañar que al ser llamado por la autoridad competente para ser interrogado sobre lo sucedido , y después de darle las explicaciones pertinentes, adujera en su defensa y con mucha razón: "chegonon (llegaron) unos y comienon, chegonon los outros y tamién; pero a mí, ¿quién me paga la ouveya (oveja)?. Ante esto, supongo que después de alguna advertencia y con una inevitable sonrisa, lo despidió e invitó a seguir con su vida.
Un abrazo para todos.
Emiliano
miércoles, 17 de agosto de 2011
Coplillas...
domingo, 19 de junio de 2011
Usos y costumbres... "EL BRUXO".
Puede parecer que retrocediéramos en el tiempo hasta épocas lejanas, en que la protección contra el mal también era encomendada a espíritus y seres mitológicos, junto a ritos y conjuros mágicos. Pero es algo mucho más cercano, aunque el fin sea el mismo. Se trata de una tradición que seguro es ancestral, como tantas otras que se perderán en el olvido, donde está presente uno de los elementos más habituales en este tipo de ritos, que es el fuego. Gracias Lucy, gracias Inés por compartirla.
Se trata de "el bruxo", un "tuero" o tronco bastante grande que normalmente era de roble o encina, seguro centenario como la propia tradición, pues tenía que durar ardiendo toda la Navidad. Se ponía al fuego el día de Nochebuena durando hasta el día de Reyes, por lo que tendría que estar recién cortado para que ardiera poco a poco. La "cernada" o ceniza también tenía sus propiedades, por lo que era recogida para luego ser utilizada en la cocción del lino como elemento blanqueante, para que "aclariara" o blanqueara.
Parece que era importante la posición en que se colocaba el tronco sobre el fuego. Mientras la leña habitualmente era colocada sobre los "murillos" (artilugio de hierro para colocar la leña y airear el fuego, poner los "llumbreiros" o teas, mantener las "tarteiras" de caldo caliente, etc.) según la entrada en la cocina, "el bruxo" era colocado al contrario, es decir, mirando hacia la puerta de entrada (siempre que fuera posible). Esto era así porque de esa manera estaba mejor colocado para vigilar que sólo entraran los buenos espíritus y las cosas buenas, protegiendo la casa, los ganados y también a sus gentes de todo lo malo.
Aún teniendo en cuenta esto, alguna madre y abuela parece que se impacientaba, pues también resultaba un engorro en la cocina "baxa" (en el suelo) por falta de espacio, limitando a su vez el colgar el pote en la "bergancia" o cadena sobre el fuego.
Cabe pensar que esta costumbre o tradición, como otras, tendría una evolución y adaptación en cada lugar y a lo largo del tiempo. En cualquier caso, tengo que reconocer que a mí me parece algo muy bello, que responde perfectamente a una necesidad a la vez muy humana.
Buen verano-invierno para tod@s.
Un abrazo.
Emiliano
jueves, 26 de mayo de 2011
Dichos, refranes...

miércoles, 27 de abril de 2011
El "conceyo" o concejo.
Aun cuando yo no recuerdo una diferenciación entre Acuerdo y Concejo, oyendo siempre el término "Conceyo" para referirse tanto a las reuniones como para la realización de los propios trabajos acordados, y después de hablar con otras personas al respecto, todo indica que esa diferencia existía.
El Acuerdo podemos definirlo como la reunión del "Conceyo", es decir, de los vecinos convocados por el presidente de la junta vecinal y representados por el cabeza de familia o persona capaz para el trabajo, para deliberar y decidir sobre temas comunes, que una vez aprobados eran norma a respetar por todos. Las ordenanzas eran de obligado cumplimiento aunque no todas estuvieran escritas, pues muchas eran costumbres que se repetían año tras año (aprovechamiento de pastos, reparación de “mouyones”, el riego, la “veceira”, etc.). Se pasaba lista o "recuento" y sancionaba la no asistencia, a menos que estuviera justificada.
También comprendía acordar los trabajos propios de la comunidad para el mantenimiento de sus bienes (caminos, presas de riego, el molino, la iglesia, fincas etc.) que luego se hacían en el Concejo; así como para informar de avisos y requerimientos de otras Administraciones, haciéndolo habitualmente los domingos a la salida de misa.
El "conceyo" o concejo era el encargado de la realización de los trabajos acordados, representado por el presidente y dos vocales, con el conjunto de los vecinos. La no asistencia era sancionada con una cantidad de dinero (el jornal) u otras formas como la cántara o garrafón (16 litros) de vino, que se consumía en el propio concejo.
Era una Entidad organizada administrativa y jurídicamente, conservando por tanto cierta independencia frente a otros organismos. En los últimos años, sus funciones se han reducido al mínimo, pues hay necesidades pero poca población.
Siempre fue un referente dentro del pueblo, representando el compromiso y la solidaridad como valores identificativos de la comunidad, del trabajo en y por el común, pues era algo imprescindible para la propia pervivencia del pueblo y sus gentes. Un ejemplo eran las "bouzas", parcelas de monte que se limpiaban y trabajaban, repartiendo la cosecha entre varios vecinos, suponiendo una ayuda más para las maltrechas arcas. Esto llegaba incluso hasta el último viaje, la muerte, pues todos los vecinos tenían la obligación de enterrar a los difuntos, haciéndolo cuatro de ellos por turno “la velía”; a la familia se le ayudaba con la "limosna". También funcionaba en momentos de necesidad para ayudar a un vecino por enfermedad u otra desgracia.
Se puede tomar como un referente político, pues la democracia siempre estuvo presente en su funcionamiento. Si bien todas las opiniones eran tenidas en cuenta, recuerdo que había algunas personas especialmente dotadas para mediar y facilitar el acuerdo.
Como norma, había un sitio fijo para la reunión, que en Trabazos era el Cristo, al lado de la ermita. Aparte de estar en el centro del pueblo, el nombre le viene bien si tenemos en cuenta que algún "cristo" se formaba alguna vez, pues no todo era paz y armonía.
Como señal de aviso se tocaba la campana grande de la iglesia, siendo un toque específico ya mencionado en otra ocasión.
La evolución social y cultural nos ha llevado a un mayor individualismo, perdiéndose parte de esas costumbres tan importantes en su tiempo y arraigadas en el pueblo. En fin, yo creo que sigue quedando parte de lo que vimos y aprendimos.
Por sus acertados comentarios en este y otros temas, quiero dar las gracias a mi hermano Moisés, todos tenemos cosas que aportar.
Un saludo para todos.
Emilianosábado, 19 de marzo de 2011
A vosotros, padres...

sábado, 26 de febrero de 2011
Costumbres

Entre las muchas y curiosas costumbres que había en Trabazos y demás pueblos de Cabrera, estaba la de "pagar el piso". Consistía en que el novio cuando era forastero, tenía que pagar un convite a los mozos del pueblo de la novia, hecho éste que no siempre lo libraba de acabar metido dentro de un pilón de agua. Esto era más habitual en unos pueblos que en otros, no recordándolo yo en Trabazos. No sé hasta qué punto sería usado como método disuasorio, aunque, a la hora de ofrecerse a una moza para "allumarye" o acompañarla a casa con una luz, pudiera ser un detalle a tener en cuenta.
Quién sabe si alguno-a de ellos-as aplicaba en estas situaciones aquella coplilla que dice así:
"En mi puerta chameste
y estornudeste,
eillí estaba yo entoncias,
¿como nun entreste?.
Lo más frecuente eran los matrimonios entre mozos y mozas del mismo pueblo; pero en cualquier caso, si la relación de la pareja llegaba al altar, harían el evento y la fiesta en función de los posibles de las familias. Cuando esos posibles lo hacían posible, llevaban a cabo la "tornaboda", que consistía en repetir al día siguiente en la fiesta con sus bailes y convite.
Claro que para llegar ahí, como norma, tenían que pasar la prueba de los "ploclamos" o proclamas, pues algunas veces les era otorgada dispensa por parte del obispo; éstas eran leídas por el sacerdote en la iglesia durante tres domingos consecutivos. Consistían en algo así: "pretenden contraer matrimonio (leían los nombres de los novios); si alguno de los aquí presentes conociese algún impedimento, tiene la obligación de decirlo..." citando luego el número de amonestación. Siempre buscaban el elemento sorpresa en cuanto al día, aunque no siempre lo consiguieran. Una muestra de ello era, quizá, cuando le "echaban el rastro". Consistía en que los mozos hacían un rastro o senda de paja desde la puerta de la casa del novio hasta la de la casa de la novia, quedando al descubierto las intenciones inminentes de la boda.
Como la era virtual estaba un poco lejana, el contacto visual facilitaría las comunicaciones y declaraciones amorosas, siendo tal vez más directas y personales, donde el entorno tendría su importancia. A mi me llama la atención una, quizá por extrema, donde la comunicación era más que mínima y los gestos la señal definitiva. No sé si utilizada en Trabazos, consistía en algo así: "el mozo iba a casa de la moza con una banqueta, si al sentarse a su lado ella no se iba, era que daba su conformidad".
Curiosas costumbres, a ver si alguno-a recuerda y comparte cosillinas, anécdotas, costumbres, etc. Mirar en el baúl, seguro que hay muchas. Animaros.
La foto es del año 1963 (buen año). Gracias Jose, Josefina Cañal Carrera por facilitárnosla. Seguramente algún visitante del blog se reconoce en ella.
Un abrazo para todos.
Emiliano
domingo, 6 de febrero de 2011
Los del Monte
Enlace: http://www.rtve.es/alacarta/#1001785