lunes, 5 de noviembre de 2012

La vieja máquina de coser

Allá por el año 1910 arriba a La Habana en un barco salido del puerto de Vigo. Un mozalbete con pantalón de pana y muchas ilusiones. Allí le esperaba un tío y padrino suyo que era el sacerdote titular de una iglesia ubicada en San José de las Lazas, muy cerca de la capital de Cuba.Este mozo era Joaquín Cañal Callejo, hijo de Vitoriano Cañal y de Mª Antonia Callejo, naturales de Trabazos (Encinedo).Tenia como hermanos a Ezequias y Benigno. Tuvo que vencer las reticencias de sus padres para que le fueran de avaladores para el prestamista de Ambasaguas,con el fin de adquirir el pasaje.Antes se preparó como aprendiz de sastre. Lo hizo en la casa de Gregorio Carrera Barrio y de Mª Dolores Penabad, era la escuela de la aguja y el dedal del pueblo.
En La Habana terminó su preparación de sastre. Con sus ahorros se estableció en la prv. de Camagüey en la localidad de Lombillo ( fué la primera población liberada por los guerrilleros que bajaron de Sierra Maestra). Montó una sastrería con empleados chinos y mulatos. Tenía a su cargo el cambio de agujas del ferrocarril para los conwoys de caña de azúcar hacia un ingenio ( fábrica de ron y de azúcar).
Pasado un lustro regresa a casarse, entonces tenía 30 años, con su novia Francisca Carrera y tienen a mi madre Herminia. Ya casado vuelve a Cuba con su familia.Tienen otra hija Inés. Pero Francisca no se adapta al clima tropical y deciden después de 10 años regresar. Vía Nueva York a España.
Ya en Trabazos su primera casa fué en la casa de la peña, hasta que se hicieron la de la fuente.
Se dedica a la costura ( le compró a Aquilino Carrera casado con Sara Cañal la máquina de coser) ellos se iban para Argentina.
Como el negocio era muy precario en Trabazos.Alquila un local en Puente de Domingo Florez para establecerse.Encarga una mesa de nogal para el corte de las telas y grandes cajones para los hilos y tijeras.
Sus sueños se truncaron al estallar la guerra civil española en el año 1936.
En la caballería recorría los pueblos de La Cabrera con sus aperos de sastre, para ganarse la vida.
Tuvieron dos hijas más Obdulia y Pura.
Terminada la guerra, en La Cabrera se refugiaron,escapados del frente, de las minas de wolfrán de Casayo ( había un campo de prisioneros republicanos) y de huidos de la represión franquista.
Un día al anochecer mientras los mozos y mozas estaban en el serano, entre ellos su hija mayor Herminia. Los del monte llegan a su casa y les sometieron a un interrogatorio para que les dijeran donde guardaban el dinero que habían traído de Cuba. No hizo mucha falta buscarlo.Con el fusil midieron el baúl por dentro y por fuera y al descubrir el doble fondo, encontraron pronto lo que venían buscando. Ya no se recuperó del robo.Murió a los 65 años.
 
Su nieto Amancio Carrera Cañal