sábado, 16 de junio de 2012

El carro de Noche Buena...





Cuando el tiempo pasado fue diferente, cuando en el lento transcurrir de los inviernos la gente buscaba alicientes, actividades que ayudaran y fomentaran la vida social (que no era poca) en el pueblo. Los jóvenes también mantenían las tradiciones en sus diversas formas, ocupando parte de ese tiempo en su diversión. Era el caso del "carro de Noche Buena".
En Noche Buena, y en la noche, se juntaban los mozos y llevaban empujando un carro hasta La Mata (era donde se majaba o "mayaba"), le ataban unos "fachizos" o haces de paja en los "estadoyos" (palos verticales colocados en los laterales del carro o "piértigas" que sirven para sujetar la carga) y luego les prendían fuego, echando a correr con él por el pueblo. Seguro que alguna vez les costaría controlarlo, teniendo en cuenta la pendiente de algunas calles y los obstáculos (piedras, palos, etc.) que las mozas les colocaban a escondidas, teniendo que superar esas situaciones sin que el carro se llegara a parar.
Mientras corrían, también cantaban y recitaban coplillas y expresiones varias, habiéndolas de todo tipo, como aquella donde un mozo que podía tener algún interés con una moza, le regala lo siguiente:

"Las fiyas del alcalde                                      -Las hijas del alcalde
  biscu eiquí, biscu acullá.                                  poco aquí, poco allá.
Las fiyas del alcalde                                       Las hijas del alcalde
quien las llevará".                                            quien las llevará.

A esto respondían las aludidas lanzándoles piedras y otras lindezas verbales, pero lo realmente importante era la diversión del grupo, en una época que el pueblo estaba lleno de gente, pues hablamos de una tradición que dejó de practicarse con nuestros abuelos, es decir, hace aproximadamente un siglo. Como vemos, una vez más se unen la Navidad, el fuego y la noche, siendo elementos importantes en muchos ritos y costumbres más o menos antiguos.

Un saludo para todos.

Emiliano

1 comentario:

jeronimo carrera dijo...

Aún en pleno día de Santiago, nuestra añorada e irrepetible fiesta mayor, tu artículo cobra un sentido muy acusado. Es el reflejo de un pueblo que se va muriendo poco a poco por falta de alimentos y de calor, mientras el pasado perdura y el futuro es una incógnita.
Benditos tiempos en los que la gente, nuestra gente, se esforzaba por ser feliz.
Como siempre, Emiliano, aportando y dejando constancia de nuestro pasado. Gracias!.