miércoles, 22 de abril de 2009

El lino




Como pueblo de montaña, puede ser que en Trabazos las cosechas de lino fueran menos importantes que en otros pueblos ribereños. De todas formas está claro que tuvo su importancia, el catastro del Marqués de la Ensenada (años 1750-1754) da fe de dos tejedores de lienzo a dos reales por día, más otros cinco tejedores de lienzo de su cosecha.
El lino, como cultivo de regadío se sembraba en las “cortinas” cercanas al pueblo, para poder regarlo durante el verano. Se hacía en primavera, por el mes de abril “cuando enverdecía la Eirica y el ramayo brotaba”, recogiéndolo por agosto, después del centeno.
Se arrancaba y se ataba en pequeñas “mañizas”, pasando luego a ripiarlo sobre una madera con púas también de madera “la ripia”, donde se separaba las semillas o “linaza” del tallo. Esta tarea se hacía en las “eiras del llino”, al lado de la Mata, dejándolo al sol para que secara bien y limpiándolo con la “criba” o la “ceranda”. De la linaza se dejaba para sembrar al año siguiente y la sobrante, o bien se vendía para hacer aceite de linaza o se utilizaba cocida para hacer cataplasmas, poniéndola en un paño y aplicándola al pecho.
Luego se volvía a atar en “mañizas", que se llevaban a cocer en los pozos de los prados, debiendo estar siempre cubiertas de agua. Después se dejaba secar otra vez, atándola en “mañizos” que en la paz del invierno se seguiría trabajando.
Se empezaba por mazarlo, dándole golpes con una maza de madera para ir deshebrándolo. El paso siguiente era espadarlo con la “espadiella” (una especie de cuchilla grande de madera) sobre una tabla o “fiteira”, para separar el “cerro” de la parte más leñosa. El cerro se pasaba por el “ripio” (tabla con púas de hierro), para separar la “estopa” (lino más áspero). Una vez separado, se hilaba (tanto el “cerro” como la “estopa”) con el “fuso” y la “rueca”, haciendo unos ovillos o “gorgoyos”. Luego, con la “naspa” se hacían las madejas, que se ponían a cocer en calderas de cobre con ceniza de roble. Una vez cocido, se lavaba y se dejaba secar, para volver a hacer los “gorgoyos” con la “devanadeira”. Este hilo lo llevaban tejedores de Escuredo (Sanabria) para tejer el paño, pagándole cuando lo traían preparado, listo para elaborar las sábanas, camisas, calzoncillos (parece que picaban un poco). También elaboraban mantas con los “tascos”, que eran restos de lino que caían al espadarlo en la “fiteira”, quedando un hilo más grueso y tosco.
Alguna vez me cuenta mi madre cuando iba andando por la sierra a espadar, a la zona de La Valduerna y Maragatería, allá por los años 40, cobrando 6 pesetas al día y pasando mucho frío, ¡que tiempos!
Hoy quedan pocos telares y poca gente que te explique todo el laborioso proceso, pero se puede visitar el Museo de La Cabrera, en Encinedo, donde entre otras cosas muy interesantes se puede ver un telar con todos los artilugios.
Como tantas cosas en Trabazos, se ve que era muy trabajoso, pero seguro que sus buenos ratos pasaban, sobretodo hilando en aquellos serenos “Seranos”.

Un saludo,
Emiliano

6 comentarios:

Jerónimo dijo...

Emiliano, es un post magnífico, te has superado. El lino formó parte de nuestro pueblo de Trabazos y motivó una porción de su pequeña prosperidad. Se cree que una de las causas de bajar el viejo pueblo de Santiago de Trabazos desde la "Caliyona", (su ubicación primigenia), a la actual fue el lino. Se cultivaba en todo el valle, en el que había agua abundante.
Cuando hablas de la "Eirica", se piensa que era en su momento una "Eira" para secar y trabajar el lino, aunque luego se trasladó al lado del pueblo, en lo que se llama las "Eiras del Llino".
¡ Enhorabuena !.
Un abrazo. Jerónimo

A. Bergés dijo...

Es muy curioso y lleno de interés ese mundo que describe del lino. ¿ En qué lugar está situado ese museo que anuncia ?. Un saludo.

Leonardo Ferran dijo...

Muy buena investigación Emiliano, me hace imaginar lo trabajoso de esas tareas, tan rudas a la vista de hoy, pero lo mejor es que sea tu propia madre quien te las pueda contar.
Un fuerte abrazo a ti y a tu madre por estos bellos recuerdos.

Leonardo

Anónimo dijo...

Muy bien por Trabazos

Toda la Cabrera o Cabreira es hermosa.

Hace ya dos años que falleció don Ramón Carnicer, el autor de "Donde las Hurdes se llaman Cabrera"

Un abrazo.

Este es un bello pueblo cabreirés: Trabazos dijo...

El museo está en Encinedo, al lado de Trabazos. Si buscamos en internet, aparece algo de información.
Tienes razón, Leonardo, es un privilegio contar con una madre que te cuente estas cosas. Un saludo para ti y los tuyos también.
Me uno a ti, anónimo, desde este humilde rincón, un recuerdo al maestro don Ramón Carnicer.
Nos tienes que permitir seguir disfrutanndo de tus conocimientos sobre Trabazos y su historia, Jerónimo. Ánimo a todos.

Emiliano

Bernabé dijo...

Buenísimo el artículo. Me encantan las cosas antiguas, y la verdad, es que es loable, los que conocemos la vida de antaño en el pueblo, de ver cuántas cosas hacían, y lo difícil que lo tenían comparado con nuestra vida actual. ¿Enhorabuena, Emiliano!